Andrea Janeiro está a punto de cumplir la mayoría de edad y de quitarse de en medio una larga temporada. Mientras tanto, el ahora comentarista televisivo Toño Sanchís ha decidido hablar sobre ella en la radio.

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El refranero español, además de estar lleno de ‘cuñadismos’, atesora una frase muy certera: «No hay mayor desprecio que no hacer aprecio». Y supongo que esa será la actitud de Andrea Janeiro ante el arranque de sentimentalidad de Toño Sanchís, el enemigo número uno de su madre.

La hija de Jesulín de Ubrique parece tener más que claro que no le interesan los medios de comunicación y mucho me temo que no le deben de haber gustado nada las palabras del ahora colaborador de Ana Rosa Quintana. No porque sean negativas, que no lo son, sino porque el que fuera mánager de la Princesa del Pueblo ha salido de su vida de manera abrupta y sembrando de minas su camino de vuelta.

Belén Esteban 'ma-ta' por su hija y su hija por ella.
Belén Esteban ‘ma-ta’ por su hija y su hija por ella.

Tal vez Andrea Janeiro ni esté al tanto de lo que está largando Toño Sanchís, que esta misma mañana ha vuelto a usar los mismos argumentos en ‘El programa de Ana Rosa. Como soy de los que me fío más de los hechos que de las palabras, si se me permite dar un consejo, lo mejor es dejar que los acontecimientos sigan su curso y obrar en consecuencia.

Cuando alguien es menor de edad, son sus padres lo que tienen la potestad de hablar de sus hijos, de elaborar juicios de valor o contar sus vicisitudes. Los colaterales, como Toño, que tiene un contencioso tremebundo con Belén Esteban, harían bien en guardar silencio, al menos en los medios de comunicación.

Toño Sanchís ha hablado de Andrea Janeiro con cariño, pero... ¿era apropiado hacerlo en televisión?
Toño Sanchís ha hablado de Andrea Janeiro con cariño, pero… ¿era apropiado hacerlo en televisión?

Que Toño Sanchís ataque a Belén Esteban, allá él, que se emplee a fondo para desacreditarla, lo mismo, pero debería mantener fuera de foco a una joven cuya máxima ambición ahora mismo es irse a estudiar fuera de España y labrarse un futuro. Y si realmente la quisiera, como dice, estaría callado, porque después de todo sus palabras también pueden ser interpretadas como una provocación a una mujer visceral, pero cada vez menos.

No me gustan los maniqueísmos, así que no quiero que se interprete este artículo como un ataque a Toño Sanchís, con quien me he cruzado de refilón muchas veces, pero nunca hemos cruzado una palabra. Solo que si yo estuviera con alguien de uñas, por decirlo de una manera fina, no me gustaría que mentaran a mi hija ni para decir lo buena que es. Y si fuera la hija de una mujer que ha sufrido tanto por un litigio como este tampoco me apetecería que tomaran mi nombre en vano.

Por eso, como decía, lo mejor, la indiferencia.