Andoni Ferreño Agustín Bravo
Alberto Bernárdez

Agustín Bravo y Andoni Ferreño debutan como dúo teatral

Después de tres décadas, Agustín Bravo y Andoni Ferreño se reencuentran sobre las tablas de los escenarios.

Sus comienzos fueron comunes, allá por los años 90 cuando las televisiones privadas daban sus primeros pasos. Posteriormente, sus carreras evolucionaron de forma paralela, aunque mientras Agustín Bravo (61) continuó por el mundo de la comunicación, Andoni Ferreño (57) se centró en el de la interpretación, su gran pasión. Durante todos estos años han seguido cultivando su amistad, pero ahora, además, sus caminos profesionales vuelven a converger, esta vez encima de las tablas de los teatros.

Solo Andoni podía conseguir que Agustín se atreviera a probar suerte como actor en la comedia Boeing boeing, que actualmente se representa en el Teatro Amaya de Madrid hasta el 16 de octubre, para luego emprender gira por toda España. “Boeing boeing es el rey de los vodeviles y, además, tenemos un reparto muy interesante, entre el que se encuentra Alberto Closas y con el aliciente del debut teatral de Agustín, que está magnífico. Yo llevaba bastante tiempo dando vueltas al tema de hacer una pareja teatral con él, porque cuando éramos más jóvenes funcionábamos muy bien juntos, aunque no tenía claro que aceptara. Por suerte, lo hizo”, nos cuenta Andoni.

Todo un reto

Agustín confiesa estar muy satisfecho e ilusionado con esta experiencia: “Ha sido todo un reto al que me he enfrentado con la ayuda de Andoni, que me ha dado la valentía necesaria para dar ese paso. Estoy muy orgulloso de mí mismo, porque le he echado valor. Solo yo sé lo que me ha costado”.

En la obra, Agustín da vida a un hombre que convive con tres azafatas a las que hace creer que ellas son las únicas mujeres de su vida, hasta que una huelga de controladores aéreos y la llegada de un amigo (Andoni) le complican la existencia. Una trama en la que Agustín se desenvuelve como pez en el agua. “Supongo que la naturalidad tiene que ver con que llevo haciendo radio y televisión desde hace muchos años. Esto unido a que Andoni me ha dado las herramientas, ha logrado que llegue a hacer lo que hago. Mi aportación la realizo con toda la dignidad para no quedar descolgado de mis compañeros”, asegura Agustín, mientras Andoni asiente con una gran sonrisa.

Andoni Ferreño Agustín Bravo

Alberto Bernárdez

Una gran amistad

Su amistad es auténtica. Entre ellos nunca hubo envidias ni competencia, tal y como cuenta Agustín: “Yo me presenté a las pruebas de Telecupón y sustituí a Andoni, porque él me dijo que lo iba a dejar. Siempre ha habido mucha química entre nosotros, porque hemos compartido mucho tiempo fuera de la tele: jugando al mus, de copas... Además, tenemos una educación similar y estamos muy apegados a nuestras familias”. “Siempre hemos estado en contacto, a veces con más espacios en el tiempo, pero sabiendo que estábamos ahí para lo que necesitáramos. Conocemos a los padres, los hijos... Hay muy buena relación entre todos”, apostilla Andoni.

Ferreño asegura que sus estables matrimonios son el bastión en el que siempre se han apoyado en los momentos complicados: “Lo poco o mucho que soy se lo debo a la estabilidad que me ha dado mi mujer. Si no, hubiera sido inviable tanto en las épocas buenas como en las malas, cuando el teléfono deja de sonar, que eso también nos ocurre a todos. Siempre digo que esta es una profesión de fracasos y si no tienes esa estabilidad sentimental, es más complicado. Sin Paula no estaría aquí ahora mismo, estaría haciendo otras cosas”, confiesa. “Andoni lleva 30 años con su mujer, Paula, de hecho, ya nació casado. Yo, en cambio, me casé con 43 años con Susana; me precipité”, bromea Agustín.

Sus respectivos hijos también parecen haber heredado sus pasiones. “Cuando uno se cría entre camerinos y es el único juguete que ves, es normal que quieras ser actor. Mi hija Adriana lo ha dejado aparcado de momento porque se fue a Holanda a trabajar, se enamoró y está feliz allí. Y mi hijo Gonzalo está conmigo en la compañía. Además, tiene su grupo de rock y trabaja como reportero, guionista y cámara en la Televisión de Castilla La Mancha y Telemadrid”, nos cuenta Andoni. "Mi hija Alejandra solo tiene 14 años, pero le gusta este mundillo y está estudiando el Bachiller artístico. Yo le digo que esté preparada para los noes que hay en nuestra profesión”, dice Agustín.

El futuro

Para Bravo, esta experiencia está siendo tan buena que no descarta continuar por el mundo de la interpretación: “Todo lo que sea comunicar me fascina, a pesar de mi timidez”. Y es que, como demostró participando en Supervivientes, no se amilana ante nada, aunque no puede evitar tener un cierto resquemor por el hecho de que presentadores tan experimentados como él y Andoni no tengan más presencia en la televisión actual: “El nuestro es un país especial en ese sentido. Si fuera en Francia o en Italia, podría jubilarme haciendo televisión. Yo siempre cuento que Jesús Hermida, con quien yo empecé, fallece estando en su casa, cuando en Estados Unidos los presentadores se jubilan cuando quieren. Un comunicador es un comunicador siempre, pero en este país somos muy de cambiar. Cuando viene un jefe nuevo a la televisión, quiere poner a su gente y siempre están descubriendo. Sin embargo, yo pienso que la edad lo único que hace es fortalecer esa comunicación”, afirma contundente.

Por su parte, Andoni asegura que, después de 30 años en la interpretación, ahora es cuando más está disfrutando del oficio: “A mis 57 años, me están dejando hacer cosas que llevo reclamando desde hace mucho tiempo y no me dejaban. Ahora estoy compaginando la obra de teatro con la serie Amar es para siempre (Antena 3). De hecho, hoy vengo de grabar siete secuencias. Es cansado, pero ya estoy muy acostumbrado a hacer las series diarias. Es un lujo de producción y de compañeros, muchos de ellos amigos. Estoy muy agradecido con mi personaje de Lorenzo Bravo, con el que me están dejando jugar. Yo quise darle una impronta de hacer un homenaje a los galanes de aquella época, como Arturo Fernández o Alberto Closas”. Ferreño está muy ilusionado con Agustín, su nueva pareja teatral, con quien cree que tiene futuro: “Yo siempre estoy con proyectos en la cabeza. Me gustaría seguir haciendo cosas con Agustín tanto en teatro como en cine, que hay propuestas. Hay muy buen rollo”.

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