La heredera de los belgas, de 18 años, ha completado la primera fase de su formación militar ante la orgullosa mirada de sus padres.


Ya ha pasado un mes desde que Elisabeth de Bégica comenzase su formación militar en la Real Academia de Bruselas. El primer paso ha sido su ingreso en el campamento de iniciación Elsenborn, en Bütgenbach, donde ha realizado una intensa toma de contacto junto a otros 169 cadetes. Tras cuatro semanas de duros entrenamientos, la princesa al fin ha podido ver el fruto de tanto esfuerzo: conseguir la boina azul, que la acredita tras haber superado esta fase inicial. Como es tradición, cada año tiene lugar una ceremonia y un desfile para la entrega de la misma, que presiden los reyes. En esta ocasión, por motivos evidentes, tuvo un doble significado por ser el monarca el padre de tan singular soldado.

El rey Felipe se dirigió a los jóvenes que permanecían de pie en formación y fue dándoles en mano la boina azul del Ejército. Al llegar a su primogénita y heredera, esta la recogió con una sonrisa y el gesto emocionado, a punto de las lágrimas. Eso sí, sin perder nunca la compostura militar. Vestida de uniforme de camuflaje, con el pelo recogido en un moño bajo, sin maquillaje, y muy firme junto al resto de sus compañeros. Una vez entregada la boina, el monarca felicitó a su hija agarrándola el brazo en un gesto de cariño.

Desde la tribuna oficial observaba la escena su madre, la reina Matilde, quien no puede sentirse más orgullosa de Elisabeth. La joven, de 18 años (el 25 de octubre cumplirá 19), supone la avanzadilla de toda una generación de princesas y futuras reinas que, al igual que han hecho los varones en el pasado, también se adentran en el mundo militar para cumplir con sus obligaciones institucionales. Su propio padre, el rey, cursó en su momento sus estudios militares en este lugar. Pero ella será la primera ‘royal’ femenina en completar esta formación castrense.

La apertura oficial del curso en la Real Academia Militar de Bruselas será el próximo 8 de octubre y en ella ingresarán todos estos soldados que han superado la prueba. Elisabeth de Bélgica permanecerá todo un año en este centro, residiendo en el mismo con sus compañeros, aunque respetando las medidas de seguridad contra el coronavirus, como que no compartirán habitaciones. Allí conocerá a fondo todo lo necesario del Ejército, tanto a nivel de estudio en clase como práctico, teniendo especial relevancia la preparación física. Según el responsable de su instrucción, Elisabeth deberá «cumplir con la disciplina y los valores militares, aprender a leer mapas y cómo utilizar armas y disparar una pistola«, entre algunos de los objetivos a seguir por parte de de los alumnos. Un completo adiestramiento que finalizará el 21 de julio de 2021. Este mes en el campamento ha sido solo el ‘aperitivo’.