La esposa del príncipe Carlos Felipe no quiere estar de brazos cruzados y apuesta por ayudar al sistema sanitario en la primera línea.


El apoyo de la realeza en las actuales circunstancias de salud se está traduciendo de muchas maneras. Todos, reyes, reinas, príncipes y princesas, están poniendo su granito de arena para colaborar y paliar los daños en la medida de lo posible, ya sea mediante rondas informativas por teléfono o videoconferencias, ya mediante actos presenciales. La última en dar un paso adelante ha sido la princesa Sofía de Suecia, esposa del príncipe Carlos Felipe, quien no se conforma con estar en las trincheras, sino que se plantea estar en la primera línea de batalla.

Según ha comunicado la Casa Real sueca, la joven «quiere contribuir voluntariamente trabajando en la atención médica». Para ello se ha preparado. La princesa Sofía ha realizado un curso en Internet de tres días de duración, impartido por la Universidad Sophiahemmet Högskola. Se trata de una formación que estaba dirigida en principio al personal que ha sido despedido de las línea aéreas SAS, encaminada a su reciclaje para acciones de emergencia. Ahora tendría su aplicación en esta emergencia sanitaria para descongestionar en cierto modo el sistema de salud. Entre otras cosas, Sofía ha sido instruida en ofrecer información a pacientes y familias, labores de desinfección y en tareas administrativas. Y hoy mismo se ha presentado en el hospital luciendo uniforme y su mejor sonrisa.

Parece que en principio su labor como ‘enfermera’ no supondría estar en contacto directo con los pacientes, sino que más bien va a trabajar como personal de apoyo en el departamento de atención al paciente. Solo si fuera estrictamente necesario Sofía se ocuparía de lo más complicado en estos casos, si bien para eso ya están los profesionales ‘de verdad’. Pese a todo, la actitud de la princesa ha sido muy elogiada. Se ha esforzado y ha aprobado este curso virtual que la capacita para hacer algo concreto y de gran utilidad para los demás.

Sofía de Suecia es un gran ejemplo de cómo dar la vuelta la tortilla a una situación adversa. Cuando apareció en la vida del deseado príncipe Carlos Felipe, hace más de diez años, pocos apostaban por que su relación llegara a buen puerto. Su pasado poco convencional como modelo, stripper y hasta concursante de un reality show de televisión para encontrar el amor, hizo que fuera objeto de críticas muy duras. Por cierto, ante las cuales el propio Carlos Felipe salió al paso en su defensa. El 13 de junio de 2015 contraían matrimonio y ya son padres de dos hijos, los príncipes Alexander y Gabriel, de cuatro y dos años y medio respectivamente.

El aterrizaje de la nueva princesa en palacio no fue fácil, pero ha sabido ganarse a sus detractores, e incluso a su duro suegro, con buena mano. Sofía de Suecia ha encontrado en la filantropía su mejor espejo y se siente muy orgullosa de algunas iniciativas, como el lanzamiento de la Fundación Príncipe Carlos Felipe y Princesa Sofía para combatir el ciberacoso entre niños y jóvenes, después de reconocer que ella misma lo había padecido.

La princesa Sofía, de 35 años, también ha sabido refinar su estilo y ahora está considerada como una de las más bellas y elegantes. De ella se valora su cercanía y sencillez. No en vano viene del pueblo y nunca ha ocultado sus raíces. Lo importante es que hace muy feliz al príncipe Carlos Felipe, quien antes de ella se había labrado una buena fama de conquistador.

La cuñada de Victoria de Suecia acaba de iniciar su periodo como voluntaria en el mencionado hospital, del que además es presidenta de honor, lo cual sin duda habrá influido en su elección. En esto la princesa Sofía suma esfuerzos junto al resto de la Familia Real sueca para solidarizarse con el pueblo cuando más se les necesita. Precisamente, todas estas semanas hemos visto a la heredera como el miembro más activo ejerciendo labores de voluntariado. Ha acudido a preparar packs de comida en un centro social de Estocolmo, ha visitado centros de salud y realizado reuniones virtuales sola o en compañía de su marido, Daniel Westling. Mientras sus padres, los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, se encuentran residiendo en el castillo de Stenhammar, en la ciudad de Flen, su primogénita es la cara más visible en esta lucha.

El pasado fin de semana, todos ellos, los reyes, sus tres hijos, yernos y nuera, y sus nietos, protagonizaban un simpático momento al conectarse por Skype para mantener una conversación múltiple para felicitarse la Pascua. Aunque el pasado octubre el monarca decidió ‘echar’ a los hijos de Carlos Felipe y Magdalena de la Casa Real, y ya no son Altezas Reales, la relación familiar sigue siendo la misma.