La parodia en un programa de televisión sobre la princesa heredera Amalia, de 17 años, causa estupor por considerarla denigrante.


¿Es humor o acoso? Esta es la pregunta que se hacen muchos ciudadanos en los Países Bajos después de ver la última parodia relativa a sus reyes y, más en concreto, a su heredera, la princesa Amalia. El popular programa televisivo ‘TV Kantine’ les dedicaba un scketch en el que aparecían Guillermo y  Máxima de Holanda en la misma situación que cuando, hace un par de meses, tuvieron que pedir disculpas públicas ante su pueblo por haber viajado a Grecia en plena pandemia (con el monarca vestido con traje por arriba y traje de baño por abajo). Y además introducían en la escena a su hija mayor, interpretada por el cómico holandés Najib Amhali, quien replicaba el look que lució la joven en su último posado oficial del pasado verano.

Hasta ahí todo bien. Lo que ha causado un gran revuelo es el cómo: mientras que algunos consideran que se trataba de una sátira simpática y atinada, otros lo han visto como una burla descarada hacia la princesa. Incluso van más allá y hablan directamente de ‘bullying’ (acoso), y más al aludir a una persona menor de edad. Amalia tiene 17 años.

En este caso, los más críticos apuntan a que la parodia era denigrante para la jovencita al reírse de su físico y su talla. Algunos periodistas destacados del país han mostrado su incomodidad por el retrato y por el hecho de que, solo por su afán de subir la audiencia, además no le estaban faltando al respeto a cualquiera, sino a la princesa heredera.

El pasado verano la revista argentina «Caras» también era objeto de críticas por referirse a la princesa Amalia en su portada como «Plus Size», es decir, de talla grande. Y como remate mencionaban que la propia joven fue víctima de acoso escolar durante su infancia precisamente por su peso. Un problema reconocido por la Casa Real y que, afortunadamente, la heredera parece haber superado hace tiempo. Sus últimas apariciones públicas hablan de una joven feliz, sonriente y muy segura de sí misma, ajena a los cánones de belleza impuestos y siempre contando con el enorme cariño de sus padres.

Así pues, el debate vuelve a reabrirse: ¿hasta dónde llega la libertad de expresión? ¿Dónde está el límite? Sin ir más lejos, en España se han vivido situaciones parecidas con humoristas como Dani Mateo, quien en 2017 fue demandado por un supuesto comentario ofensivo hacia la Cruz de los Caídos; y más tarde denunciado por hacer una broma en el programa ‘El intermedio’ sonándose la nariz con la bandera de España. La Casa Real de los Países Bajos suele defender a capa y espada su intimidad, prohibiéndose que se publiquen fotos de la Familia Real fuera de sus actividades oficiales sin su consentimiento. Este mismo verano se aseguraban de que las fotos en biquini de la reina Máxima durante su escapada griega no vieran la luz.