Mientras el resto de Casas Reales aún disfrutan de sus vacaciones, los daneses presiden la recepción de Año Nuevo y la princesa Mary deslumbra de terciopelo.


La Familia Real danesa ha sido la más ‘madrugadora’ en aparecer este 2020. Ayer mismo celebraban la tradicional recepción de Año Nuevo, para la cual la reina Margarita estuvo acompañada por sus dos hijos, los príncipes Federico y Joaquín, junto a sus respectivas esposas, las princesas Mary y Marie; además de su hermana, la princesa Benedicta.

La gala tuvo lugar por todo lo alto en el palacio de Christian VII, dentro del complejo de Amalienborg, su residencia oficial en Copenhague. La ocasión exigía la máxima etiqueta: para ellas vestidos largos, coronas y las más altas condecoraciones; igualmente para ellos, que vestían uniforme militar. Todos portaban el Collar de la Orden del Elefante, la más antigua y prestigiosa de la monarquía danesa.

La reina preside cada 1 de enero un banquete de Estado para conmemorar el Año Nuevo y desear a todos suerte y prosperidad. Una tradición que llevan a cabo desde hace siglos, a la que también están invitados los representantes políticos del país.

La princesa Mary deslumbró en su primer acto oficial del año con un vestido largo de terciopelo de la firma danesa Birgit Hallstein. Ella es la primera ‘royal’ en debutar en esta nueva década y lo hizo en color rubí, con un modelo de lo más regio. Hay que recordar que el año pasado su suegra la reconoció con el título parecido al de Regente del Reino, que le permitirá asumir las funciones de la soberana cuando esta no pueda cumplirlas.

Mary es la primera en tener este honor, antes reservado solo a miembros de la familia con lazos de sangre. Buena prueba de la confianza que ha sabido ganarse con su profesionalidad al lado del heredero y futuro rey, Federico, padre de sus cuatro hijos.