Tradiciones pospuestas, sonadas ausencias familiares… La princesa Victoria de Suecia se ve obligada a celebrar el cumpleaños más diferente de su vida.


Hoy 14 de julio la princesa Victoria de Suecia cumple 43 años y por ese motivo ha concedido un nuevo posado de fotos. En él aparece radiante, con un vestido de flores y en medio de los jardines de su residencia, el palacio de Haga, a las afueras de Estocolmo. Siempre sonriente. Es el gesto que más la identifica y que simboliza la armonía que ha alcanzado en su madurez tras una juventud marcada por la anorexia.

Entre otras cosas la salvó el amor de su marido, Daniel Westling, padre de sus dos hijos, con el que recientemente protagonizaba otra romántica sesión fotográfica con motivo de su décimo aniversario de boda. Hoy celebrarán todos juntos sus recién estrenados 43 años, si bien la heredera sueca echará de menos algunos otros festejos que siempre tienen lugar este día y no podrá estar toda su familia alrededor. Digamos que será un cumpleaños de bajo perfil.

Y es que desde que tiene dos años, Victoria de Suecia siempre ha contado con una fiesta privada y otra pública. Su padre, el rey Carlos Gustavo, impulsó una celebración para compartir con su pueblo una fecha tan especial como la del nacimiento de su primogénita. E instauró la tradición de hacerlo en el palacio de verano de Solliden, en la isla de Öland, su refugio de vacaciones. Al mismo invitaba a miles de personas que quisieran acercarse a felicitar a la princesa.

UNA TRADICIÓN ROTA

Las puertas del palacio se abrían y accedían al interior (con un ticket adquirido previamente) para expresarle sus buenos deseos. Ante todos estos testigos luego bajaban las escaleras Victoria y su marido, junto a sus dos hijos, Estelle y Oscar, seguidos por los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia. El monarca le cantaba el Cumpleaños Feliz sueco y terminaba lanzando varios «hurras», como se estila en los países nórdicos, a los que respondía el pueblo agitando banderitas. A continuación, la cumpleañera se les acercaba para recibir sus felicitaciones, ramos de flores, algunos pequeños obsequios e intercambiar una pequeña charla. Con el paso de los años se ha convertido en un evento muy popular en su país. En suma, una jornada inolvidable que ha marcado toda la vida de la princesa hasta el momento.

En esta ocasión, no podrá ser así. Las medidas de seguridad a causa de la pandemia del coronavirus impiden la concentración de muchas personas en un espacio reducido. Al menos no habrá encuentro entre los royals y su pueblo. En cambio los que lo deseen sí pueden visitar los jardines del palacio de Solliden, respetando siempre las normas de distanciamiento social.

Por la noche también se celebraba un desfile en carruaje con toda la Familia Real hasta el castillo Borgholm, que cada año acoge el Festival de Victoria, un concierto en el que actúan multitud de artistas nacionales. Este año no asistirá público, o será muy limitado, con la presencia de la princesa en persona, pero podrá seguirse por televisión y también online.

SONADAS AUSENCIAS FAMILIARES

Incluso causarán baja por primera vez los reyes y su hija menor, la princesa Magdalena, que vive en Miami. Carlos Gustavo y su esposa, que superan los 70 años, no acudirán por precaución. Magdalena, su marido y sus tres hijos suelen disfrutar del verano en Suecia, pero este verano se lo impiden las restricciones a los viajeros que provengan de Estados Unidos, como es su caso. Así que Victoria solo contará a su lado en su velada musical con su hermano, el príncipe Carlos Felipe, y su cuñada, la princesa Sofía.

De todos modos, Victoria de Suecia entiende perfectamente la situación y ante todo está la seguridad sanitaria. Lo que es seguro es que soplará las velas en la intimidad de su hogar, donde es plenamente feliz.