La princesa Charlène de Mónaco sigue en ‘paradero desconocido’, o algo parecido. No hemos vuelto a verla persona desde que el pasado 18 de noviembre el Palacio Grimaldi anunciara que la esposa del príncipe Alberto se retiraba «temporalmente» de la vida pública, en un lugar que no iban a revelar para preservar su intimidad.

La princesa está recuperándose, mental y físicamente, tras pasar medio año en Sudáfrica aquejada de una grave infección de nariz, garganta y oídos. Cuando al fin pudo regresar al Principado, el pasado 8 de noviembre, la pesadilla parecía haber terminado, pero pronto se reveló que no iba a ser así. Charlène tenía una dolencia «que no era solo física», como aseguró su esposo.

charlene de monaco
Christopher Morris.

A falta de una confirmación oficial, Charlène de Mónaco se encuentra desde entonces ingresada en una exclusiva clínica de reposo en Suiza, según apuntan la mayoría de fuentes. El príncipe Alberto ha dado algunas declaraciones sobre su estado y evolución, siempre sin entrar en detalles, afirmando que la ha visitado con sus dos hijos en varias ocasiones.

La propia Charlène ha dado señales de vida en unas seis ocasiones posteando algunos mensajes en su cuenta de Instagram con ocasión de las navidades, el cumpleaños de sus mellizos o el Día Nacional de Mónaco. El último fue el pasado 25 de enero cuando compartió un vídeo con imágenes suyas con motivo de su 44 cumpleaños. Eso es todo. Pero seguimos sin ver a la princesa.

charlene de monaco
Christopher Morris.

Ha sido el fotógrafo Christopher Morris el que ha rescatado su imagen del ‘baúl de los recuerdos’. Se trata de tres fotografías inéditas de una sesión que le realizó en 2015, donde se puede observar a una Charlène en blanco y negro y con gesto taciturno.

Las fotografías se hicieron en su residencia de verano privada en Roc Agel, con vistas a Mónaco y justo en la frontera con Francia. En una de las instantáneas, la princesa sostiene en sus brazos a su perro Angel. Charlène adora rodearse de perritos, aunque el pasado octubre sufrió la pérdida de su chihuahua Monte, que fue atropellada. En otra se la ve, «aceptando mi sugerencia», dice el fotógrafo, posando sobre un tablero de ajedrez gigante situado en el castillo francés de La Chèvre d’Or. «¿Cómo me iba a resistir a pedírselo», se pregunta el autor.

charlene de monaco
Christopher Morris.

En todas ellas llama la atención el gesto de Charlène. Muy seria, con la mirada un poco perdida y el semblante poético… Aunque la esposa del príncipe Alberto posa para una sesión artística de estilo, algunos interpretan que la princesa ya dejaba entrever sus problemas internos de carácter psicológico, que han acabado por manifestarse. Lo cierto es que, siete años atrás, Charlène se deja captar con actitud misteriosa, pero nunca hasta sus últimos problemas de salud había manifestado su malestar.