Los Reyes Felipe y Letizia se dan un baño de multitudes durante su viaje a Las Hurdes. Estos han sido los momentos para no olvidar.


La visita de los Reyes Felipe y Letizia a la comarca de Las Hurdes ha estado llena de cariño y, sobre todo, de muchísimas anécdotas. Desde que Sus Majestades han puesto el pie en el pueblo de Pinofranqueado (Cáceres), los extremeños no han dejado de jalearles, aplaudirles y mostrarles lo mejor de su tierra: sus tradiciones, su cultura y su gente.

Reina-Letizia-niñas Las Hurdes
Foto: Gtres

Lo han realizado para conmemorar el histórico viaje que hizo el Rey Alfonso XIII justo hace un siglo. Aquello supuso todo un acontecimiento para dar visibilidad a la que por entonces era una región empobrecida y casi olvidada. Hoy es muy distinta. Del blanco y negro al color. Y los Reyes no han parado de recibir su calor desde el primer minuto.

Pasadas las 11 de la mañana, Don Felipe y Doña Letizia bajaban de su coche oficial en el centro de la localidad. Rápidamente han estallado los aplausos y los «¡Vivas!» y los Reyes han comenzado saludando a muchos de los vecinos que les esperaban tras las vallas. Han dado la mano casi uno a uno, mientras no dejaban de recibir elogios, en especial la Reina. «Eres más guapa en persona que en la tele», le ha dicho una señora. «Muy amable, muchas gracias», le ha respondido Letizia.

Robert Smith.

En más de una ocasión, la Reina ha sido objeto de la efusividad del pueblo, llegando a ser ‘arrastrada’ hacia ellos al tomarles la mano.

Poco después, dos niñas vestidas con atuendos regionales les han dado la bienvenida ‘oficial’. Los Reyes se han agachado para darles más confianza y la Reina les ha preguntado cómo se llamaban. Vega y Marina, han dicho. Y a continuación les ha comentado muy distendida: «¡Me encantan los trajes! Son preciosos, gracias».

Robert Smith.

Posteriormente, Sus Majestades han presenciado un espectáculo folclórico a cargo de un grupo de niños, quienes han bailado el tradicional ‘paleo’, interpretado a base de entrechocar unos palillos.

Uno de los momentos más curiosos se ha producido cuando una señora que portaba un tambor le ha pedido un autógrafo a la Reina Letizia, a lo que esta no ha dudado en coger su rotulador para estampar su firma. No ha sido la primera. Unos metros más adelante, los Reyes se han vuelto a parar con un grupo de tamborileros y se han puesto a firmar a dúo en cada instrumento. Mientras tanto, resonaban por doquier vítores y gritos de «¡guapos!».

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Por supuesto, no podían faltar los ‘selfies’ en esta jornada. Los Reyes han posado frente a decenas de móviles para dejar un recuerdo imborrable en todas estas personas. También han intercambiado algunas palabras y pequeñas charlas durante el recorrido, agradeciéndoles la acogida.

Entre el gentío había una mujer con una bandera de Asturias, en la que inevitablemente ha reparado la Reina, quien, oriunda de Oviedo, le ha preguntado qué hacía allí. Esta ha contado que se encontraba en Extremadura por amor y que su marido enseña en el colegio local.

Robert Smith.

La visita ha finalizado con un paseo por la ribera del río, solo un ejemplo más del maravilloso entorno natural de Las Hurdes. Tampoco han faltado las reiteradas invitaciones a los Reyes para regresar a la comarca, pero ya acompañados por sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía.

La Reina se ha lamentado del poco tiempo para hacer este viaje. Pero no sería extraño que en una de sus próximas escapadas privadas, la Familia Real vuelva a elegir estos bellísimos lugares. Letizia se ha despedido portando una preciosa flor en la mano, como broche de oro a un día inolvidable.

Robert Smith.