El centro donde Iñaki Urdangarin realiza su voluntariado quiere evitar a toda costa que la prensa capte imágenes del exduque dentro de sus instalaciones.


El comienzo de las sesiones de voluntariado por parte de Iñaki Urdangarin en Don Orione han generado una expectación mayúscula debido al interés por ver cómo ha evolucionado y cómo se desenvuelve el marido de la infanta Cristina tras más de un año en prisión. Es por eso que en cada una de las tres jornadas que ha llevado a cabo la nube de fotógrafos en la puerta era considerable.

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Filmar cada detalle que dejan las visitas de Iñaki en los escasos metros que separan el coche que le transporta de la puerta de Don Orione es la premisa de los fotógrafos. Sin embargo, esto es algo que parece no agradar demasiado al cuñado del rey Felipe VI y ya se han tomado las medidas pertinentes de las que SEMANA ha sido testigo en primicia.

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En la búsqueda constante por la intimidad, confortabilidad y privacidad de Urdangarin, algo que le hará sentirse más cómodo en esta nueva etapa de su condena, el centro religioso italiano decidió colocar una malla negra opaca en la verja que rodea todo el edificio y que impide ver lo que ocurre en el interior del Hogar Don Orione. Antes no había ningún tipo de lona, tal y como se aprecia en la foto.

Una sencilla pero eficaz manera de hacer imposible tomar imágenes ni del marido de la infanta Cristina ni de los pacientes, trabajadores y voluntarios que colaboran con la causa desde este momento. Así, las cámaras no podrán captar ninguna imagen del que fuera duque de Palma realizando sus labores.

La llegada de Iñaki Urdangarín al centro ha sido recibida con los brazos abiertos por director del centro, Francisco Sánchez. Urdangarin ayuda en todo lo que tiene que ver con el área de movilidad y deporte adaptado, una disciplina que maneja a la perfección gracias a sus años en la élite del balonmano.

También puede influir el hecho de que otros miembros de la Familia Real hayan cooperado con Don Orione. Sin ir más lejos, la reina Sofía lo hizo desde su inauguración. Además, llevó a la reina Letizia a uno de los puestos colocados dentro del Rastrillo Nuevo Futuro para comprar algunos regalos y contribuir a los objetivos del centro.