En el 40 aniversario del intento de Golpe de Estado, recordamos cómo vivió el hoy Rey Felipe aquella larga noche en la que su padre, el Rey Juan Carlos, no quería que se durmiera…


Hoy se cumple el 40 aniversario del Golpe del 23-F, una fecha que ha pasado a la historia por la trascendencia que tuvo para la Democracia. Aquella larga jornada tuvo muchos protagonistas, pero sin duda uno de los principales fue el Rey Juan Carlos, cuya pronta respuesta a favor del régimen dado por todos los españoles lo convirtió en todo un héroe y en uno de los adalides de la llamada Transición.

El actual Rey Felipe, su hijo y heredero, observó todo desde la primera línea y aprendió una de las lecciones decisivas de su vida. Hoy también vuelve al Congreso para conmemorar dicho aniversario. Solo hay una ausencia sonada, muy triste por todo lo que conlleva, y es precisamente la de Don Juan Carlos.

Ha pasado el tiempo, pero aún se tienen muy presentes en el recuerdo aquellas horas aciagas de nuestra historia reciente. El príncipe Felipe era un niño que acababa de cumplir 13 años apenas un mes antes y que vio cómo La Zarzuela se revolucionaba ante las preocupantes noticias que llegaban. Así fue cómo ocurrió todo…

Gtres.

La Reina Sofía nos ofrece una impagable versión de aquellos momentos, cuando se lo contó a la periodista Pilar Urbano en su libro «La Reina»: «Cuando entró Tejero en el Congreso, el Rey estaba en su despacho. Iba a jugar al squash y llevaba puesto un chándal. Yo estaba en mi cuarto leyendo y entró la doncella y me dijo: ‘Señora, he oído tiros en el Congreso’. Telefoneé a mi marido. Él también los había oído. Le noté alarmado. Enseguida nos reunimos todos aquí. Mi hermana Irene, los niños y yo… y bajamos todos al despacho. Después ellos se fueron al salón para no estorbar al Rey. Fuimos siguiendo los episodios por radio y televisión mientras se pudo. El Rey se pasó todo el tiempo en su despacho, hablando por teléfono con unos y otros. Fue la larga noche de los teléfonos…»

LA NOCHE DE LOS TELÉFONOS…

Las horas siguientes serían determinantes para el triunfo o no del golpe: «Yo iba y venía del salón al despacho. Sacamos unas cosas para tomar, unos sandwiches, café… El Rey, en cuanto supo que no había habido sangre, pasó de la alarma a la calma. En las ocasiones difíciles, él saca una sangre fría admirable. Yo sentía una mezcla de consternación, indignación y frustración. Los militares golpistas estaban convencidos de que el Rey los apoyaría, por eso no vinieron aquí. Pero la cosa cambia en cuanto se emite el discurso del Rey por televisión, oponiéndose al golpe. Entonces todo el mundo respira tranquilo y se va a dormir y es cuando nosotros empezamos a estar en peligro».

Un equipo de RTVE llegó a La Zarzuela y comenzaron a grabar el discurso del Rey Juan Carlos sobre las 12:30 de la noche. Allí se encontraba Pedro Erquicia, el periodista que años más tarde presentaría en una cena en su casa a Don Felipe y a Letizia Ortiz. Doña Sofía continúa su relato: «Luego lo vimos todos juntos en el salón cuando se emitió. Me gustó: hablaba claro, seguro y enérgico. Yo diría que el golpe lo rompió el Rey con el teléfono y con su autoridad moral sobre los militares. Él no podía esperarse jamás lo del 23-F; fue una sorpresa brutal».

Don Juan Carlos también habló sobre el trascendental 23-F en el libro de José Luis de Vilallonga «El Rey»: «Obligué al Príncipe de Asturias a pasar la noche en mi despacho para que me viera ejercer mi oficio de Rey y para aprender lo que la vida podía enseñarle cuando quizá fuera demasiado tarde».

Con la Familia Real unida en el palacio de La Zarzuela, Doña Sofía da más detalles de aquella noche imposible de olvidar: «Su padre y yo quisimos que el príncipe estuviese en el salón con los mayores… El príncipe se enteraba de todo. Allí estuvo hasta que se durmió en un sofá. Esa noche nadie se fue a la cama. Se ha escrito que Felipe dijo de pronto: ‘¡Jo, qué mes!’. Y es porque me lo escuchó decir a mí antes con la dimisión de Suárez, los incidentes de Guernica, la muerte de mamá (la reina Federica de Grecia)… Aquí no hubo miedos ni nervios ni nadie necesitó tila. Había tanta actividad, tanta información y tanto trabajo… que no daba tiempo a tener miedo. Yo, al día siguiente, llevé a mis hijos al colegio Santa María de los Rosales».

Don Felipe aprendió aquel 23-F cómo un Rey debía actuar, la más valiosa lección de cara al futuro que le esperaba. Hoy mismo, en el acto institucional del 40 aniversario, lo ha recordado en su discurso: «Esa noche yo fui testigo también, todavía niño, de aquel episodio histórico y aprendí el inmenso, el incalculable valor que tiene la libertad para el pueblo español». Aquel 1981 marcaría un antes y un después para él, pues unos meses más adelante, el 3 de octubre, daría su primer discurso en público en los Premios Príncipe de Asturias. Desde 2014 Felipe VI ejerce como Jefe del Estado y ha debido hacer frente a los retos de su tiempo, los mismos que ahora trata de inculcar con responsabilidad en su hija mayor y heredera, la Princesa Leonor.