El Fortuna, el que fuese el yate insignia del Rey Juan Carlos y la Familia Real española, no logra encontrar quien le quiera sacar a navegar y es que la embarcación no termina de atraer a un nuevo comprador. El yate no encuentra dueño a pesar de que el precio que se pedía por él ha bajado considerablemente hasta en dos ocasiones. En un primer momento, la familia Matutes, propietaria de la naviera Balearia que se quedó con el afamado barco para tratar de venderlo y hacer negocio, lo sacó a la venta por un montante que ascendía a los 8 millones de euros. El precio parecía ser el principal problema para atraer a posibles compradores, por lo que tiempo después decidieron rebajar su precio más de la mitad de la inicial, fijándolo en 3,9 millones, para después repetir la operación y pedir por él ‘tan solo’ 2,2 millones de euros. Ni aun así han logrado venderlo y ahora, tal y como ha publicado ‘Última hora’, los propietarios han decidido dejar de esperar y sacarlo del mercado, ante la imposibilidad de deshacerse de él sin perder dinero, puesto que los 2,2 millones de euros fue el precio por el que la naviera Balearia lo adquirió en el año 2014. Y es que rebajarlo más no entra en sus planes.

Yate Fortuna
Foto: Gtres

La crisis económica parece no ser motivo por el que el yate Fortuna, en el que tantos veranos hemos visto a los miembros de la Familia Real española surcar las aguas de Mallorca, no despierta interés. En estos sectores en los que el dinero nunca es un impedimento una cifra no es justificación. Los expertos han subrayado que cuesta casi lo mismo construirse un nuevo yate que adquirir el Fortuna, que ya tiene 20 años de vida. Es por eso que la familia Matutes ha decidido eliminar el anuncio de la venta del yate Fortuna de las webs especializadas en las que se había colgado para encontrar un nuevo dueño. Eran tres las agencias contratadas para tal tarea: Yacht Harbour, Superyachts o Royal Yacht Brokers. Ninguna de ellas ha tenido éxito. Ni tan siquiera el reclamo de haber pertenecido a la casa liderada por el Rey Juan Carlos ha sido suficiente para despertar interés.

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Ahora, entran en juego dos posibilidades que ya se pusieron en la mesa el pasado 2014 cuando la familia Matutes se hizo con la embarcación. En su día, se comentó que el yate Fortuna podría ser utilizado para realizar excursiones turísticas por aguas del Mediterráneo, aprovechando el boom mediático despertado por los escándalos de la Familia Real y la decisión de deshacerse de él para mostrar una imagen de austeridad. También se planteó la posibilidad de que la naviera Balearia vendiese por piezas el yate y así recuperar la inversión poco a poco. Finalmente se decantaron por su venta, pero siete años después y ante la imposibilidad de encontrarle un nuevo propietario, estas dos alternativas vuelven a cobrar importancia.