El pasado 8 de septiembre conocíamos la trágica noticia de la muerte de la reina Isabel II, a los 96 años de edad, en su residencia de Balmoral. Gran parte del universo quedó completamente consternado y, desde entonces, comenzaron los preparativos para el último adiós a la soberana en un funeral de Estado donde está previsto que acudan más de 2000 personas con representaciones de las casas reales de todo el mundo y altos mandatarios. Este tendrá lugar el próximo lunes 19 de septiembre en la abadía de Westminster. Fue la Corona británica quien hace unos días reveló algunos detalles de este último adiós a la que fue su reina más longeva. El pueblo británico está completamente volcado en todos los actos programados para despedirla, por lo que está previsto un adiós multitudinario también en las calles londinenses.

Isabel II
Gtres

El féretro de la soberana ya se encuentra en Londres tras varios días en Escocia, donde tuvieron lugar sus primeras ceremonias. A lo largo de estos días, mucho se está hablando de las fastuosas joyas que la Reina tenía en su joyero real y cuál será su nuevo destino. Los expertos británicos aseguran que la soberana no será enterrada con ninguna de las imponentes joyas que tiene en su joyero o ha llevado en algunas de las ocasiones más importantes. Todo lo contrario. La Reina Isabel II quiso que la enterraran únicamente con dos joyas que, aunque no son de las más valiosas a nivel económico, sí que lo son a nivel sentimental. 

Isabel II quería ser enterrada con la alianza de su boda con Felipe de Edimburgo

Lisa Levinson, jefa de comunicaciones del Natural Diamond Council, aseguró a Metro.co.uk que es»poco probable» que Isabel II fuera enterrada con algo más que su «simple anillo de bodas de oro galés y un par de de pendientes de perlas para descansar». Además, según la experta de la marca aseguró que el anillo de compromiso, que contiene diamantes tomados de una tiara propiedad de la madre del príncipe Felipe, Alicia de Battenberg, seguramente esté en propiedad de su única hija, la princesa Ana. Precisamente es ella la encargada de acompañar el féretro de la soberana en cada uno de los viajes y pasos que está dando antes de su último adiós.

Isabel II
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Precisamente este anillo de compromiso, que ahora podría estar en las manos de su única hija, guarda un secreto y es uno de los anillos más icónicos de su colección. La soberana nunca se lo quitó y, además, esta joya tenía un mensaje secreto que solo conocían la pareja de monarcas y que ahora también lo conocería su hija. Por si fuera poco, también incorporaba una joya de una tiara antigua, regalo del zar Nicolás II, según recoge la revista Diners. Sin embargo, esta joya de tanto valor económico se quedaría en el Reino Unido y pasaría a formar parte de la historia de la Corona británica.