Han pasado cuatro días del fallecimiento de la Reina Isabel de Inglaterra, no obstante, no se han dejado de suceder numerosos homenajes en su honor. Este lunes 12 de septiembre su hijo Carlos, ya como rey, ha dado su primer discurso en el Parlamento británico en Westminster, donde ha acudido acompañado de la consorte, Camilla. Poco después tomaban un vuelo rumbo a Edimburgo con el fin de acompañar el féretro de Isabel II desde el Palacio de Holyroodhouse hasta la Catedral de St Giles, camino que está previsto que dure unos 20 minutos aproximadamente. Allí se instalará una capilla ardiente durante 24 horas para que todo el que lo desee pueda presentar sus respetos a la fallecida y despedirse de ella, siendo el martes cuando se prevé su traslado al Palacio de Buckingham.

CARLOS III Y CAMILLA SE DIRIGEN A LA CATEDRAL  DE ST. GILES EN EDIMBURGO
GTRES

Una vez más Carlos III, vestido con uniforme militar, ha encabezado el cortejo y, aunque era consciente de que todas las miradas estaban puestas en él, no ha podido evitar transmitir la tristeza que ahora acompaña a la familia. Así como el orgullo que siente por el papel que su madre cumplió hasta el final de sus días, todo un ejemplo para ahora su reinado. Si bien el vehículo en el que viajaba el ataúd ha recorrido las calles para que todo el mundo pueda darle su último adiós y rendirle homenaje a la Reina, quien tampoco ha querido dejar pasar este momento son el resto de los hijos de Isabel, que han estado junto a Carlos siguiendo el coche en el que portaban los restos mortales de su madre. Eso sí, flanqueados por miembros del Real Regimiento de Escocia, así como por la Guardia Real. A partir de las 4 de la tarde se oficiará una misa, de nuevo, en su honor.

Esta es la segunda parada del recorrido, un instante que deja ver de nuevo lo querida que era Isabel II. Miles de personas se han agolpado en las inmediaciones del lugar y, aunque separadas de una barrera, han podido mostrar su apoyo a la Corona Británica tras la muerte de la reina. El silencio mezclado con gritos y vítores no ha dejado de sucederse durante varios minutos, un sentimiento que se ha entremezclado con las lágrimas de los presentes. Tanto es así que enormes filas de británicos les esperan también a las puertas de la catedral, donde llegarán Carlos y parte de su familia tras recorrer unos 1200 metros de distancia.

CARLOS III Y CAMILLA SE DIRIGEN A LA CATEDRAL DE ST. GILES EN EDIMBURGO
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