Está a punto de cumplirse el primer año de la salida del príncipe Harry y Meghan Markle de la familia real británica, para iniciar una andadura en privado sin tener que rendir cuentas con palacio. Los duques de Sussex no quieren dar explicaciones sobre lo que hacen con la reina Isabel II, motivo por el cual el pasado mes de enero decidieron romper lazos familiares e institucionales, para así dejar de representar a la corona en actos oficiales y, con ello, emprender acciones privadas con las que rentabilizar su figura pública de manera personal. Es decir, aceptar trabajos y encargos que antes no podrían afrontar por ser miembros de la familia real británica y así aumentar su fortuna sin tener que echar cuentas con nadie.

Las negociaciones de la salida del príncipe Harry y Meghan Markle del seno familiar supuso una transición que se materializó en la pasada primavera, cuando la pareja, junto a su hijo Archie, se instalaron al otro lado del charco, concretamente en Los Ángeles, donde residen en una de las urbanizaciones más elitistas de la región estadounidense. Ahora bien, en los términos negociados entre los duques de Sussex y la reina Isabel II de Inglaterra se planteaba la posibilidad de una renegociación pasado el primer año, motivo por el cual Harry y Meghan Markle desean hacer ejercicio de su derecho a plantear más peticiones y exigencias a la soberana, con el deseo de buscar una posición más favorecida tras su polémica huida. Un nuevo acuerdo puesto sobre la mesa, según afirma el diario ‘Daily Mail’, que está a punto de cerrarse en Buckingham y que perpetuaría la andadura en solitario de los duques de Sussex y la ruptura de los lazos que antes le unía a su familia y a la institución a la que representan.

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El príncipe Harry y Meghan Markle no quieren perder su posición de poder al frente de diversas asociaciones y organizaciones benéficas a las que prestan servicios. Una labor que venían desarrollando ya como miembros de la familia real británica y que ahora están en el aire, dado que desean seguir desarrollando esta tarea de manera personal, sin mediación de palacio. Una concesión que la reina Isabel II de Inglaterra aceptó en un primer momento y por la que consiguió a cambio que su nieto dejase de ser tratado como “Alteza Real”, desapareciese de la página web oficial de la casa real, así como desplazarle de otros asuntos institucionales que antes contaban con su presencia y colaboración.

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La idea de esta renegociación es revisar el grado en el que ambas partes han quedado conformes con lo establecido hace ahora un año. Una vez analizado este punto, ver en qué nuevos proyectos pueden embarcarse el príncipe Harry y Meghan Markle sin caer en “incompatibilidades” con la familia real británica. Lo importante es que nadie le pise el terreno al contrario y que todos puedan buscar su propia fortuna, ya sea personal o económica, sin poner en riesgo los proyectos en los que Buckingham ha centrado su interés desde hace décadas, sin reparar en quién históricamente los apadrinaba. Así, a la vez que Harry y Meghan Markle tienen vía libre para aceptar trabajos con Netflix o Spotify, pero quizá deben renunciar a ser los representantes de acciones benéficas asociados a palacio, además de a su imagen pública. Al dejar de ser parte del núcleo duro de la familia real, estos encargos y los beneficios que les granjean dejan de ser competencia suya.

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Al parecer, tal y como indican desde el citado diario británico, estas negociaciones tendrán lugar de manera telemática, mediante videoconferencias, entre el príncipe Harry, Meghan Markle y el bando contrario: la reina Isabel II, el príncipe Carlos y el príncipe Guillermo. Unas reuniones que esperan que sean algo más afables que las que tuvieron lugar en la cumbre de Sandringham donde se firmó el primer acuerdo y donde no todos acabaron conformes. Se dice que aquí se firmó también el fin de la relación fraternal que unía a los hijos de Lady Di y el príncipe Carlos. La decisión de Harry de dejar de representar a la familia para buscar la fortuna por su cuenta parece que ha sentado especialmente mal a su hermano Guillermo, que subraya su egoísmo y falta de compromiso con la corona a la que, por mucho que le pese, siempre representará.

Eso sí, no se descarta que en las próximas semanas el príncipe Harry, quizá con Meghan Markle, acuda a Londres para reunirse con su abuela. Con la reina Isabel II sí mantiene contacto constante, aunque la delicada situación sanitaria que asola el planeta entero no recomienda las reuniones y se está primando la negociación a distancia y con todas las seguridades posibles. No tanto para proteger a la soberana del coronavirus, sino también de proteger a la familia de los flashes de los paparazzi que siguen sus pasos.

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