El príncipe heredero ha estado ausente unos días a causa de un fuerte resfriado, pero al final lo ha ‘arreglado’ encontrándose con los reyes Guillermo y Máxima de los Países Bajos.


Los reyes Guillermo y Máxima de Holanda han pasado tres días en Noruega realizando una esperada Visita de Estado que había tenido que aplazarse a causa de la pandemia. Una vez abiertas las fronteras, ha sido posible este reencuentro entre ambas Casas Reales. Sin embargo, hubo una notable ausencia en las primeras jornadas del viaje: Haakon de Noruega.

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El príncipe heredero tenía una buena excusa. Según informó la Casa Real, tenía síntomas de un fuerte resfriado, por lo cual los médicos le recomendaron aislarse para descansar y recuperarse. También aclararon que no se debía a la Covid 19, ya que había dado negativo en la prueba. La mala suerte era que su enfermedad coincidía justamente con la visita de los monarcas de los Países Bajos, en cuya agenda de compromisos él estaba muy presente.

Hay que recordar que su padre, el rey Harald, de 84 años, está algo delicado de salud, ya que tiene que caminar con la ayuda de bastones o muletas, y que confía muchas de sus tareas en su hijo.

Mette-Marit de Noruega, la esposa del príncipe, sí estuvo presente para agasajar a sus ilustres invitados en varios actos. Su figura ‘solitaria’ durante el banquete de gala en el Palacio Real de Oslo, donde las damas lucieron sus mejores tiaras, hizo más evidente esta ausencia.

reyes de holanda y principes de noruega juntos
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Lo cierto es que, cuando ya casi nadie le esperaba, Haakon de Noruega apareció en el último día de estancia de Guillermo y Máxima de Holanda en su país. Una salida ‘in extremis’ con la que se apreciaba el esfuerzo del heredero por acompañar a sus invitados en algún momento y así no dar la sensación de desaire o incluso de plantón. Por supuesto, también estaba su esposa, la princesa Mette-Marit.

Ni siquiera la lluvia y los aparatosos paraguas empañaron este encuentro tan deseado. Desde el principio hicieron gala de su buen humor e incluso aprovecharon para saludar y hacerse simpáticas fotos con las personas que les esperaban.

maxima y guillermo de holanda selfie con gente
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Acompañados por sus anfitriones, Guillermo y Máxima de Holanda acudieron a una planta eléctrica situada en la ciudad de Trondheim. Allí se pusieron las batas naranjas de trabajo. Luego recorrieron un laboratorio, donde les vimos con las gafas transparentes protectoras que utilizan los profesionales.

La reina holandesa llevaba un abrigo morado con apliques estrellados de Claes Iversen, sobre el cual se puso una capa. La princesa Mette-Marit, más fresca, optó por un vestido blanco con lazada al cuello de Giambattista Valli, acompañado por encima con un chaleco-abrigo azul marino.

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Más tarde, los reyes y los príncipes asistieron a un concierto en la catedral de Trondheim y, posteriormente, almorzaron todos juntos en Stiftsgården, la residencia oficial en Trondheim. Los gestos cercanos y las risas constantes estuvieron a la orden, demostrando la gran relación que les une. Unas horas después, Guillermo y Máxima de Holanda decían adiós a Noruega llevándose las mejores impresiones.