Vicky Martín Berrocal ha probado la forma más tecnológica de aplicarse una mascarilla para cuidar de la piel de su rostro.


El cuidado de la piel requiere de mucho conocimiento sobre las necesidades de nuestro cutis y, en muchas ocasiones de un poco de maña para aplicar los tratamientos. Vicky Martín Berrocal a estas alturas se conoce mejor que nadie y no le importa experimentar y probar nuevos tratamientos, por eso ha mostrado una forma más que tecnológica de aplicarse la mascarilla.

Mascarillas al rescate

Las mascarillas faciales ayudan a hidratar, a restaurar la piel y a solucionar problemas como medida de rescate. Por eso, aplicadas de vez en cuando pueden ser muy útiles. El formato en el que hacerlo ya es otra cuestión.

Estamos acostumbrados a encontrarlas en formato crema, para aplicar y luego retirar con agua abundante y una esponja. Aunque también se han popularizado las que vienen en formato tela, impregnadas con los ingredientes necesarios para ayudar a rehidratar o provocar un efecto tensor. Esas que se colocan sobre el rostro durante un rato y se retiran después de un tiempo y de deja trabajar el producto sobre la piel.

La tecnología, al servicio de la belleza

Pero en el caso de Vicky Martín Berrocal, la forma de aplicar su mascarilla es quizá lo más novedoso. Vicky elige un tratamiento con rosa de Bulgaria para calmar la piel hidratarla y ayudar a desinflamar que aplica sobre el rostro de manera totalmente diferente.

Lo hace mediante un dispositivo de forma circular y de tamaño reducido que va pasando por el rostro despacio. Este aparato, inventado por la firma sueca Foreo, va dando un suave masaje por el rostro y aplica micropulsaciones, terapia de luces led y termoterapia para lograr que los principios activos de los productos penetren en las capas profundas de la piel.

Una nueva forma de tratar el rostro en casa

Por la forma en la que funciona, no valen las mascarillas tradicionales, así que los tratamientos vienen en una forma novedosa: en forma de disco que se coloca directamente en el dispositivo, no sobre la piel, que recibe los ingredientes al masajear la cara con él con uno de los programas seleccionados que pueden controlarse mediante una app en el teléfono móvil.

Es una forma distinta de tratar el cutis y hacerlo desde casa. El dispositivo está a la venta en grandes superficies y eso sí, no es barato. Su precio habitual es de cerca de 200 euros y las mascarillas se venden por separado. Entre ellas hay opciones para nutrir, tonificar y reafirmar o iluminar el rostro. Habrá que observar cómo le va a Vicky con ellas para ver su efectividad.