La depilación de larga duración como la depilación con láser ha supuesto toda una revolución en los tratamientos de belleza y ahora también puedes hacértela en casa. Estos son los beneficios, las diferencias con el tratamiento en centro especializado y las precauciones que debes de tener.


Existe una nueva corriente que aboga por no deshacerse del vello corporal. Defienden con todo el buen tino, que cada cual puede hacer lo que quiera con su cuerpo. Pero también está quien apuesta por deshacerse de esos pelos y además quiere hacerlo de manera definitiva. Si ese es tu caso, entonces la depilación láser y la de luz pulsada son para ti, y además ahora también puedes hacértela en casa.

Los distintos tipos de depilación y sus usos

Existen muchas formas de depilarse, y según a cada quien, le va mejor una que otra. Durante años, la cera ha sido una de las reinas de la depilación, especialmente para grandes zonas del cuerpo. Existían (y existen) también las pinzas, muy útiles para esas zonas pequeñas, como las cejas y repasar esos pelillos que parecen ir por libre.

Había quien abogada por las cuchillas y la crema depilatoria y quién por las máquinas que, con un movimiento circular del cabezal iban arrancando los pelos sobrantes de manera mecánica, como hace la cera cuando la retiramos de un tirón. Todos estos métodos, aunque efectivos, no evitan que salga de nuevo el vello. Lo van debilitando, poco a poco, pero hay que esperar mucho a que ese efecto se vea.

El láser y la luz pulsada

Por eso, desde hace unos años, el asunto ha sufrido una revolución con la aparición de sistemas que prometen ser definitivos y que, en muchos casos, así lo cumplen. Este es el caso del láser y ahora, desde hace menos tiempo, también de la luz pulsada (IPL). Ambos sistemas buscan debilitar el cabello desde el folículo para debilitarlo, retrasando su aparición y provocando, finalmente, al cabo de unas cuantas sesiones, su desaparición.

Pero se trata de dos sistemas diferentes. Ambos se basan en impulsos luminosos para acabar con los folículos, pero una es una única luz, en una dirección (el láser) y la otra una combinación de varias. Así mismo las dos tienen el mismo objetivo: atacar la melanina del folículo, por lo que el ataque es directo a la raíz para que no vuelva a aparecer.

En los centros estéticos suele utilizarse el láser porque su potencia permite incidir sobre esa melanina de manera más directa, lo que necesitaría menos sesiones. Al tratar directamente la melanina, cabe esperar que el vello más oscuro desaparezca antes de aquel más rubio. Para estos últimos, la luz pulsada tiene un buen resultado.

Precauciones y aplicaciones

Ambos tratamientos pueden hacerse en clínica, pero si optamos por hacérnoslo en casa tendremos que tener en cuenta que, especialmente, al principio tendremos que dar más sesiones y repasos que los que daríamos en un centro de belleza.

No obstante, debemos tener cuidado tanto en un sitio como en otro y utilizar medidas de prevención. Así, debemos evitar la luz del sol directa sobre la piel en la que hayamos pasado la depiladora dos días antes y dos días después del tratamiento. Utilizar siempre protección solar, y en esos días, de SPF muy alto para evitar que nos salgan manchas y que la piel sufra.