Un estudio de la Universidad de Columbia demostró que tener hambre a altas horas de la noche está íntimamente relacionado con la falta de sueño, es decir, cuanto menos descanso tengamos, más ganas de comer nos darán de madrugada. Esto se debe a que nuestro cuerpo intenta compensar esas horas de sueño que nos faltan con comida, ya que se produce un descenso de los niveles de leptina y un aumento proporcional de los de grelina y cortisol. Pero ojo, porque el picoteo nocturno tiene efectos colaterales… ¿Entre ellos? Levantarte con la tripa hinchada, retener más líquidos, sumar kilos de más sin apenas darte cuenta, sufrir molestias digestivas…

¿Cómo puedes evitar todos estos males? En primer lugar cenando bien. Olvídate de tomar solo una pieza de fruta o un yogur, si quieres evitar el apetito voraz por la noche, debes añadir en tus platos alimentos que te sacien de verdad. Por ello es imprescindible que incluyas mucha verdura y siempre algo de proteína (pollo, pavo, conejo, pescados blancos, calamares…). Además, otro truco para combatir la ansiedad nocturna es añadir siempre en la cena un toque dulce, por ejemplo, sumando a tu ensalada unas cuantas pasas o un poco de calabaza.

Ahora bien, si ni siquiera con estos tips has conseguido paliar tu apetito por la noche, no hay problema en que tomes un pequeño bocado, pero recuerda que no hay excusas para darse al chocolate. ¿Una buena opción de recena? La que nos propone Elsa Anka cuando le entra el hambre.

Elsa Anka combate el hambre de madrugada con un postre saludable

La madre de Lidia Torrent, que es una auténtica fan de la vida sana, nos acaba de desvelar qué alternativa escoge cuándo el apetito nocturno aprieta. ¡Y es un pequeño postre lleno de beneficios saludables! ¿Qué incluye? Kéfir, arándanos, frambuesas, moras y un poco de canela.

Lo cierto es que el kéfir es un aliado perfecto cuando nos entra el gusanillo, ya que además de ser rico en proteínas, minerales y vitaminas del grupo B, gracias a su contenido en probióticos, contribuye al buen estado de la flora intestinal y al funcionamiento normal del tracto digestivo. En cuanto a los frutos rojos, son pequeñas bombas de vitamina C, un antioxidante que inhibe los daños de los radicales libres en nuestra piel. ¡Un combo infalible!