Son perfumes de toda la vida, eternos, que a pesar del paso de los años siempre vamos a querer seguir oliendo. Estas son las fragancias que nunca se olvidan


Cuando llega el buen tiempo parece que nos atraen mucho más los perfumes frescos y chispeantes que asociamos a los largos y cálidos días de verano. Pero, aunque nos guste cambiar de una estación a otra, en incluso del día a la noche, hay fragancias eternas que nunca pasarán de moda y que son tan imprescindibles en nuestro tocador como ese color de labios con el que nos vemos más favorecidas, o la sombra de ojos que hace muestra mirada todavía más atractiva.

Hablamos de esos perfumes que no entienden de modas y que se adaptan a todo tipo de mujer. Esos que te hacen sentir más poderosa, segura de ti misma y, cómo no, mucho más sexy. Porque el olor nos identifica, dice mucho de nosotras y es un complemento más,  como Chanel Nº5 lo fue para Marilyn Monroe, convirtiéndolo en su mejor compañero de cama.

Pero, ¿dónde nos debemos poner el perfume?

Hay una máxima en la que todo el mundo está de acuerdo y es que las gotas de perfume hay que colocarlas en las zonas del cuerpo donde el pulso late con más fuerza. Aunque Coco Chanel afirmó que había que ponerlo «donde quieres que te besen».
Pero que el perfume ponerse donde se siente más el pulso tiene su sentido. Esto es debido a que en estas zonas, la temperatura corporal es mucho mayor, por lo que la presión sanguínea libera en nuestra piel el aroma y el efecto oloroso es mayor.

¿Y cuáles son esas zonas?

Las muñecas, uno de los puntos más conocidos y más fáciles para que el olor se difumine, ya que solo hace falta mover las manos.

El cuellola parte trasera de las orejas y la cara interna de las rodillas son otros buenos lugares para aplicarlo, ya que en estos sitios el pulso es bastante pronunciado.

Las clavículas son un sitio bastante seductor para aplicarlo, ya que el olor se difunde de forma directa hacia la nariz.

Donde nunca debemos hacerlo es en el rostro, ya que incluso pueden aparecer manchas, o en zonas más delicadas como las axilas, el ombligo o el pecho. También procura no hacerlo sobre la ropa, ya que se pueden manchar e incluso dañar el tejido de determinadas prendas.

Cómo aplicar y cuidar los perfumes

No olvides que en el caso de los perfumes menos siempre es más.  Si quieres prolongar los efectos recuerda: aplica poca cantidad y en las zonas estratégicas, que antes te hemos dicho, ya que es la mejor forma de apreciar toda la sinfonía de aromas. Y la distancia también es fundamental… Aplicarlo a unos 10 centímetros de la piel es lo recomendado.

Y un último consejo imprescindible. Para que conserven su esencia como el primer día hay que mantenerlos en un lugar oscuro y seco.  Los perfumes, como sucede con otros productos cosméticos, también se deterioran con la exposición a la luz y a los cambios de temperatura.