Nutritivos, hidratantes, tonificantes… aprovecha los productos de aseo como tu primer tratamiento de belleza del día. Mímate en la ducha.


Un acto tan cotidiano como la ducha se puede convertir en un auténtico tratamiento de
belleza y de bienestar. ¿Cómo? Ten en cuenta unas sencillas claves, y no te preocupes porque no te restarán tiempo. Lo primero, elige bien el producto. Los hay más o menos perfumados, espumosos, aceitosos, tonificantes, relajantes, calmantes… Sobre todo, ten
en cuenta tu tipo de piel y luego déjate llevar por tus apetencias.

ADICTA A LA DUCHA

Las españolas somos con las francesas, las europeas que más nos duchamos. El 65% lo hacemos nada más levantarnos, mientras que el 20% prefiere hacerlo al final del día. De todas formas, bien utilizada, la ducha no sólo puede cumplir con sus funciones de aseo  diario, sino que además puedes utilizarla como tu primer momento de cuidado y de relax.

TEMPERATURA

La temperatura del agua de tu ducha matinal, para que  tenga una función tonificante, debe situarse entre los 24 y 29 grados.

GEL DE DUCHA

Utiliza geles que limpien sin decapar y dejen la piel suave. Opta por fórmulas que respeten el pH, contrarresten la cal del agua, hidraten y protejan la epidermis con una película oclusiva.

JABONES NATURALES

Si te inclinas por los jabones, escoge esos con fórmulas vegetales o frutales, de espuma suave, que limpian en profundidad y que contienen agentes específicos que evitan el efecto desecante.

UTILIZA CREMA CORPORAL

Si tienes una piel muy sensible, elige geles sin jabones alcalinos que respetan el pH de la piel y la normalizan.

CUIDADO CON LOS NIÑOS

Extrema las precauciones con los niños y los ancianos, sobre todo si son de los que tienen exceso de sequedad o les aparecen enseguida granitos en distintas partes del cuerpo. Utiliza productos de farmacia con propiedades calmantes, suavizantes y muy hidratantes.

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