En estos meses de sol y calor también seguimos practicando deporte. Pero antes de ponerte a ello ten en cuenta estos consejos (algunos seguro que te sorprenderán)


Cada vez son más las personas conscientes de los beneficios de hacer deporte, y no solo para perder peso. El ejercicio físico nos proporciona muchas más ventajas como proteger del daño oxidativo, ayudar a dormir, tonificar los músculos o mejorar la circulación sanguínea, entre otros.
No obstante, el ejercicio por sí solo no lo es todo para una piel firme y joven. Es necesario combinarlo con una rutina adecuada, que incluya protegerse de las radiaciones solares, hidratarse correctamente o incorporar determinados nutrientes en nuestro cuidado diario. Por eso, los expertos de Nivea te han recopilado qué hay que vigilar cuando hacemos deporte para evitar daños y qué hay que potenciar en nuestra rutina para conseguir que el ejercicio se traduzca en una piel más firme.

El ejercicio y el sol

Tener la piel limpia antes
Debemos asegurarnos deque nuestra la piel esté lo más limpia posible antes de hacer ejercicio y que de esta manera sea más sencillo eliminar las impurezas a través de los poros.

Usar protector solar
La exposición prolongada a la luz solar y sin la protección adecuada, acentúa el envejecimiento prematuro. Eso implica una mayor pérdida de colágeno y más actividad de los radicales libres, es decir, las moléculas causantes del envejecimiento. Además, las radiaciones solares motivan la aparición de manchas y, por supuesto, pueden derivar en problemas y enfermedades como el cáncer de piel. Siempre hay que utilizar protección solar, tanto si hace sol como si está nublado. Y no debemos olvidar nuestros labios, ya que tienen una piel más fina y que carece de la protección natural que aporta la melanina, por lo que es fundamental protegerlos con productos labiales con factores de protección altos.

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Evitar las horas de mayor radiación solar y temperatura
Hay que reducir la actividad física y, en general, la exposición solar entre las 12:00 y las 16:00 horas en verano, las horas en las que la radiación UV es más intensa.

La ropa correcta

Usar ropa adecuada
La ropa deportiva tiene que ser cómoda, por lo que debemos estar seguros de que no nos creará rozaduras. Así pues, es más recomendable elegirropa holgada y que deje transpirar.
En verano también es importante que la ropa nos proteja del sol (cuanta menos piel deje expuesta, mejor) y que sea ligera y de colores claros. También es muy importante quitarse la ropa húmeda y sucia inmediatamente después de hacer ejercicio, así eliminamos las impurezas y humedad que produce el sudor.

Aplicar crema o vaselina en zonas donde haya roce
Hay ciertas áreas más sensibles que siempre están en contacto con la ropa y son susceptibles de irritarse. Es el caso de los dedos de los pies, donde pueden aparecer ampollas o rozaduras, los pezones o la zona interna del muslo. Las cremas barrera o regeneradoras y la vaselina crean una capa protectora que evitará parte de ese roce continuo.

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Hidratarse con frecuencia
Es un consejo evidente, pero aún más importante en verano. Nuestro cuerpo pierde hidratación por dos vías principales: la respiración y el sudor. No todo el mundo sabe que en condiciones normales, no solo en verano, nuestro cuerpo pierde aproximadamente medio litro de agua al día a través de nuestra piel. El deporte y las altas temperaturas multiplican la pérdida de hidratación del cuerpo, por lo que es indispensable llevar agua para ir reponiendo los líquidos perdidos.

Cubrir la cabeza y los ojos
Las radiaciones solares no solo aceleran el envejecimiento de la piel; también pueden dañar los ojos. Lo ideal es utilizar gafas de sol homologadas que filtren, como mínimo, el 90 % de la radiación ultravioleta (UV).Para evitar quemaduras u otros daños en nuestro cabello y en la piel del cuero cabelludo, es recomendable usar gorras o sombreros durante el ejercicio.

La hidratación después del ejercicio

Si se tienen piercings, es mejor quitarlos antes
La ropa o el pelo se pueden enganchar en los pendientes. También se puede optar por cubrirlos con una tirita o un poco de esparadrapo. No obstante, siempre hay que lavar muy bien el piercing después de hacer ejercicio, ya que será una zona en la que se puede acumular sudor y suciedad.

Hidratar después
Una vez terminada la sesión de ejercicio, hay que reponer la hidratación de nuestra piel y cuidar especialmente las zonas que más han sufrido. Es importante ducharse lo antes posible para limpiar la piel e hidratar muy bien las áreas expuestas al sol o las que hayan estado en contacto con la ropa y se hayan irritado.

Utilizar productos enriquecidos con vitamina C, Q10 o aceite de argán
La rutina de hidratación es indispensable para reforzar el efecto antiedad del deporte. Utilizar productos enriquecidos con ciertos nutrientes, que aportan energía y antioxidantes, ayudará aún más a conseguir esa piel firme y joven que se espera con la actividad física.