«Lloré grité y desde entonces no paré de llorar. Yo a él no le dije nada, pero yo ya sabía todo. Era una lotería», ha contado sobre el momento en el que supo que probablemente a su marido le quedaba poco tiempo de vida.


Mes y medio después del fallecimiento de su marido, Paz Padilla ha ofrecido una sincera entrevista, posiblemente la más difícil de su trayectoria profesional. La presentadora, siempre vital en sus declaraciones en ‘Sábado Deluxe’, ha sacado fuerzas para explicar cómo vivió la enfermedad de su marido, cómo se preparó para su muerte y por qué mantuvo todo ello en absoluto secreto.

«He llorado en silencio y a escondidas. He llorado tanto que no sabía que estaba llorando», ha reconocido. Continúa afrontando un tiempo de luto, pero no oculta sus profundas ganas de vivir: «El hecho de que haya muerto mi marido no me ha quitado las ganas de vivir. Estoy triste. Estoy en el camino. Estoy en pleno luto». Y es que gracias a este duro capítulo, el orden de sus prioridades ha cambiado y se ha dado cuenta de que lo más importantes es el amor. «Veo su foto y me sale todo el amor que yo le tenía. Si algo he aprendido en todo el proceso de despedida es que le amaba con locura y le sigo amando con locura», ha explicado.

«La felicidad es el amor. Cuando se me ha ido Antonio lo único que me ha dejado ha sido amor», ha contado. Ha confesado que cuando falleció su madre, en febrero de este mismo año, ella en cierto modo se preparó para lo que podría llegar después: «Antonio estaba ya enfermo. Me preparo la muerte de mi madre pensando que puedo vivir la de Antonio».

El motivo por el que ocultó la enfermedad 

No contó a sus compañeros de ‘Sálvame’ que su marido estaba enfermo por la siguiente razón: «Yo quería protegerle a él, a su hija y a su madre. Entiendo que yo tengo una vida expuesta, pero a él tenía que protegerle». Como consecuencia de aquella decisión vivieron todo el proceso de forma tranquila y en familia, arropados por los suyos.

Ha contado que la sociedad actual vive de espaldas a la muerte, pero que existe y ahora ya no le tiene miedo. Eso sí, no ocultaba sus ganas de seguir disfrutando de su existencia más si cabe: «Voy a seguir viviendo y tengo un propósito, ser feliz. Se lo debo a él».

Durante estos últimos meses, un momento muy difícil para ella fue cuando murió el hijo de Ana Obregón, Álex Lequio. Recuerda que afrontó aquel programa llorando en los pasillos durante la publicidad y ha reconocido que no la entendieron cuando dijo que la «muerte forma parte de la vida» porque recibió algunas críticas por ello.

Se ha mostrado muy agradecida por el apoyo recibido durante este tiempo y se ha sentido muy querida por compañeros, jefes… asimismo ha dedicado la entrevista a la familia de Antonio, sobre todo, a su suegro y a la hija de su marido.