El cómico concede una entrevista a SEMANA hablando de su experiencia de 20 años en el mundo del espectáculo y el humor.


Leo Harlem empezó en el humor en 2002. Lo hizo dejando de lado su trabajo en un bar e iniciándose en un mundo difícil como es el de la comedia. Ahora cumple 20 años dentro de este mundo, y lo celebra con un programa especial que se emite en Movistar Plus+ el próximo 1 de abril. Bajo el título ‘Leo Harlem: 20 años no es nada’, el cómico recuerda su vida desde sus inicios hasta el día de hoy.

¿Cómo supiste que el humor era lo tuyo antes de dedicarte profesionalmente a ello?

Nunca piensas que es lo tuyo profesionalmente hablando, al menos al principio. Pero yo tenía gracia. Los chistes se me quedaban, imitaba muy bien a los profesores, era simpático… En el colegio empecé a ver que tenía esa vena humorística

Tú empezaste con un monólogo en ‘El club de la comedia’. ¿Fuiste tú mismo quien quiso presentarse, o alguien te animó a hacerlo?

Pues es que el primer monólogo fue una jugarreta de un amigo. Era un local en el que actuaba gente importante, y yo solía ir allí cuando cerraba mi bar. El dueño, un día, de coña, me dijo que tenía que actuar allí. Me dijo “voy a hacer un cartel”, y a los dos días, el cartel estaba hecho y ya no me podía echar atrás. Hice cinco actuaciones y me dijeron que mandara un vídeo a ‘El club de la comedia’. Lo fui dejando, y el último día, una noche loca, grabamos el vídeo a las seis de la mañana.

Echando la vista atrás, ¿de pequeño te imaginabas llegar a donde has llegado?

No, para nada. Yo de pequeño hubiera querido ser futbolista. Luego con los años me hubiera gustado ser guitarrista. Pero eso como accesorio. Yo empecé a estudiar arquitectura. Después estudié derecho, que no lo he acabado. Yo intentaba dirigir mi vida hacia una profesión cabal, con futuro. Pero han ido surgiendo las cosas como han surgido, y yo me he sentido a gusto.

¿Qué es lo que más has disfrutado en estos 20 años de carrera?

He conocido a gente muy interesante, para empezar. Y luego, también me ha permitido conocer España de cabo a rabo, además de algunos países. Finalmente, poder ayudar. Aunque no lo parezca, el humor tiene un poder terapéutico increíble. Yo ha habido situaciones en las que me he encontrado a gente que me decía “es que mi hermano tiene un cáncer, pero te ve y se alegra mucho”. Eso vale muchísimo.

Foto: Movistar Plus+

¿Y la situación más surrealista que has vivido?

Es que he vivido de todo. Una vez, por ejemplo, una mujer se meó en medio de la actuación. Yo la veía reírse desde el escenario y pensaba “esa mujer se muere”. Cuando se acabó, vino el marido y me dijo “nos hemos reído mucho. Ahora viene mi mujer, que ha ido a cambiarse, que se ha meado encima”. Y luego, un chico se nos desmayó una vez. Cuando se despertó dijo “es que me he empezado a reír y se me ha olvidado respirar”.

En los momentos que estás ahora, ¿cómo ves el tema de los límites del humor?

Pues es que eso parte de uno mismo. Yo, por ejemplo, no hablo de política, no hablo de mujeres, no me meto en líos. Yo hago un humor sociológico. Veo como evoluciona la sociedad, que ahora todo el mundo está perfecto, comiendo quinoa y verduras y mi humor es de “sí, pero no”. ¿Hay que hacer mucho deporte? Pues sí, pero no. Sí que es verdad que los límites me los pongo yo. ¿Qué necesidad tengo de hablar de según que cosas, si hay otros temas que me gustan y me lo paso mucho mejor? En el humor, si te metes en política pierdes mucho público, y si te metes con las mujeres, te pueden hacer hasta boicot de tu espectáculo. El humor vive de la exageración. Hay límites tolerables, pero lo que no puedes hacer es un show completo dando caña.

¿Crees que el humor se considera inferior que el drama?

Sí. El humor siempre tiene un punto que se renueva. Es muy necesario, pero hay que ponerlo en valor. Hay un punto de injusticia. De la gente que va a la ópera dices “joder, este ha acabado los estudios”. La ópera te da un lustre, por haber estado aguantando a un tío haciendo gorgoritos durante tres horas. En cambio, ves a alguien que va a ver un espectáculo de humor y dices “este cuando termine se va al bar a hacerse unas cañas”. Del humor siempre se ha dicho que es “el género chico”. La gente cree que, si no hay un drama, no vale la pena. 

¿Has notado un aumento de tu fama en el público infantil desde que has hecho películas familiares como ‘El mejor verano de tu vida’ o ‘Padre no hay más que uno’?

Sí. Los niños me ven por la calle y me dicen “¡Tío Paco! ¡Tío Paco!”. El público infantil es muy agradecido e increíblemente majo. Además, creo que es muy bonito que se haya recuperado el cine familiar. Santiago Segura ha pegado un pelotazo con ese tipo de películas y ese cine, que ya estaba olvidado, se está recuperando.

Foto: Movistar Plus+

Últimamente has hecho mucho más cine que televisión. ¿Te apetece hacer una serie?

Una serie no deja de ser como una producción cinematográfica. El volumen de trabajo es cada vez más similar. No he probado nunca a hacer una serie, pero no me importaría. Lo que sí que quiero es hacer alguna película más, que el proyecto ya está encauzado.

¿Te queda algo por hacer, profesionalmente hablando?

Pues yo creo que no. Quiero retirarme y dejar sitio a la gente que viene. Cuando llegas a una edad, tienes que saber apartarte. A lo mejor me dedico a escribir. Hacer el guion de una película. O colaborar en algo similar.

¿Y a quién consideras buen humorista en la actualidad?

Hay gente muy buena, y lo mejor es que se han generado estilos muy distintos. Están Goyo Jiménez, Luis Piedrahita, Dani Rovira… Y ahora las chicas que se están incorporando también son una pasada. Están a unos niveles muy, muy potentes. Se están saltando clichés también, que gusta mucho que cambien. Mola ver que las chicas se ponen brutas y que digan cosas de tíos, que los tíos digan cosas de tías…

¿Quién es Leo Harlem?

Leo Harlem es un cómico, que saltó a la fama en el año 2002 tras intervenir en 'El club de la comedia'. Desde entonces ha seguido realizando espectáculos de humor, aunque lo ha compaginado con su carrera como presentador de programas y como actor.