Isabel Pantoja ha recibido una suculenta oferta para por fin vender Cantora y ajustar cuentas con su hijo, Kiko Rivera, quien le reclama su parte.


Parece que tras un año de guerras Kiko Rivera e Isabel Pantoja llegan a un acuerdo. Atisbaba como imposible, pero una oferta que los expertos catalogan de irresistible lo ha conseguido. La finca, situada en Medina Sidonia y Vejer, tiene 500 hectáreas, y la casa 2.000 metros construidos, no obstante, el comprador no querría adquirirla para vivir en ella. Esta propiedad que tantos titulares ha cosechado los últimos meses podría dar un giro radical y, además, supondría una importante inyección en la tonadillera y en Kiko. En concreto, se les habría ofrecido 10 millones de euros, un número que ninguno de los dos esperaba que llegaría a su mesa. «La intención de la empresa es construir un parque de molinos eólicos para generar energía renovable. Un negocio en auge muy rentable y para el cual la localización de Cantora es la ideal, ya que el viento no para de soplar», han comentado en ‘Viva la vida’.

De este modo, la empresa interesada sacaría mucha rentabilidad, por lo que Cantora es «un caramelito» para ellos. De hacerse efectiva la operación, tanto la madre como su hijo quedarían satisfechos con el dinero obtenido y podrían satisfacer sus deudas y empezar de cero. A pesar de que para Isabel Pantoja será especialmente duro decir adiós al que ha sido su refugio en sus momentos más complicados, lo cierto es que parte de su círculo le insiste en que vender es su mejor opción. A esta complicada situación se suma el delicado estado de salud de su madre, Doña Ana, quien vive en Cantora y por quien ella se ha negado a abandonar la finca varias veces. Convertida casi en una fortaleza para la cantante, se desconoce de momento cuál será el destino en el que Isabel Pantoja volverá a asentarse. A buen seguro, lo hará junto a su madre y su hermano Agustín, pues no se ha separado de ellos en plena tormenta mediática.

© SEMANA.

Mientras Kiko Rivera permanece en silencio, Isabel Pantoja tampoco ha detallado en qué punto está la negociación. Su relación sigue rota y sin visos de arreglarse, aunque la finca de la discordia se venda como Kiko quería. El DJ quiere empezar de cero y dejar atrás todos los problemas que ha supuesto en su vida esta propiedad que su padre quería que fuera para él. El músico puso también a la venta su vivienda situada en San Sebastián de los Reyes y, por el momento, intenta seguir adelante con su familia. Pero ¿qué sucederá con todo lo que albergan las paredes de Cantora en el caso de que esta venta finalmente tenga lugar? Lo cierto es que personas cercanas a Isabel aseguran que las pertenencias que en su día pertenecieron a Paquirri y que debían estar junto a sus hijos, volverían a sus manos, tal y como él hubiera querido tras su fallecimiento. De ser así, parece que poco a poco Isabel Pantoja se va despidiendo de diferentes batallas familiares.