La hispanoalemana ha salido del domicilio del empresario audiovisual para ofrecer un tentempié a los periodistas que cubren el caso Mainat.


Si los acontecimientos del caso Mainat se contaran en una serie de Netflix, la plataforma digital reventaría los índices de audiencias. Cada día que pasa, nuevos y sorprendentes acontecimientos se suman a la larga lista de informaciones sobre el supuesto intento de asesinato de José María Mainat a manos de su esposa. Y el grado de surrealismo que alcanzan los nuevos detalles sobre la vida del empresario y su pareja se supera por momentos.

Esta tarde, Angela Dobrowolski, mujer del exmiembro de La Trinca y cofundador de Gestmusic, ha salido del que hasta hace poco era la residencia familiar para tener un curioso gesto con la prensa que aguarda en las puertas de la mansión del catalán. Lo ha hecho como ha hecho días atrás en una de sus escasas salidas del domicilio conyugal: oculta bajo unas enormes gafas de sol, con mascarilla y cubriendo su cabello con una peluca. En esta ocasión no se trataba de una peluca negra, sino una en tonalidades claras. Ha elegido una peluca en rubio platino para invitar a los periodistas y la prensa gráfica a unos croissants. Sí, lo que están leyendo: unos croissants.

Telecinco

Los reporteros no daban crédito a lo que sucedía. La mujer de Mainat, presunta autora de un delito de tentativa de asesinato con alevosía, salía del interior de la llamada «casa de los horrores» para invitar a desayunar a los profesionales de los medios de comunicación que cubren su caso. «Para qué hablar si se puede comer», respondía cuando se le preguntaba por el huracán del que se ha convertido en la principal protagonista. «Es un poco surrealista. La verdad es que estamos flipando con todo esto«, reconocían los periodistas ante Dobrowolski.

Un reportero de ‘Sálvame’ aclara que «no se ha comido» el croissant que le ha ofrecido Dobrowolski

La hispanoalemana está siendo investigada por la justicia desde el pasado mes de junio. Entonces fue detenida tras haber intentado supuestamente acabar con la vida de Mainat inyectándole insulina hasta provocarle un coma diabético. Desde entonces tiene la obligación de comparecer todas las semanas en el juzgado. Este jueves, además de cruzar el umbral de su garaje para ofrecer un tentempié a los periodistas, salía de su casa en coche «saltándose los semáforos» y conduciendo «a gran velocidad», según ha señalado un reportero de ‘Sálvame’. «Ha estado dando vueltas por toda la manaza. Han aparecido dos personas: dos hombres, uno con rasgos asiáticos y otro mulato», relataba.

El periodista ha confesado que se quedó atónito cuando vio salir a Dobrowolski de su residencia con una «bandeja con croissants para dárnosla a los compañeros de prensa». Para tranquilidad de sus compañeros, de la audiencia y, seguramente, de sus seres queridos, el reportero ha dejado claro que ha actuado de manera prudente: «El croissant no me lo he comido… Esta señora ha intentado asesinar a su marido«.

GTRES

«Veo estoy y siento que estoy viendo una película», explicaba Jorge Javier Vázquez al escuchar el relato de su compañero. No es de extrañar. Esta semana se ha dado a conocer que la vivienda de Josep María Mainat aparecía en un conocido portal de encuentros sexuales. En dicha web se anunciaba que la mansión estaba disponible para el alquiler «por horas, por días, por noches» e incluso «por semanas» y que ofrecía espacios «para relajarse» para escorts.

Mainat, en un comunicado: «Esto me está resultando especialmente difícil»

Ante el aluvión de noticias, Mainat emitía un comunicado el pasado 6 de octubre. «En esta situación que estoy viviendo, mi principal prioridad ha sido siempre la protección de mis hijos pequeños, a los que intento e intentaré garantizar su bienestar emocional y la defensa de su derecho a la intimidad», indicaba. «Esto ahora me está resultando especialmente difícil, debido al tratamiento que determinados medios de comunicación están dando a los hechos que nos afectan, en forma de especulaciones, persecuciones y juicios paralelos que están afectando de manera grave a toda mi familia, especialmente a mis hijos pequeños», rezaba su escrito.

«El último mes hemos cambiado tres veces de domicilio para aislarnos de la persecución mediática y esto no es recomendable para unas criaturas que ya empiezan a preguntarse qué está pasando. Además, suponiendo que descubrieran dónde estamos, sólo pasarían dos cosas: una, que tampoco declararía nada y dos, que deberíamos volver a cambiar de domicilio. Por favor, no lo hagáis», solicitaba.

Foto: Gtres

En su carta, Mainat aclaraba «que no se está instruyendo ningún procedimiento penal en el que se me atribuya ningún maltrato físico o psíquico a Ángela Dobrowolski. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Barcelona recibió el 11 de julio una denuncia de Ángela contra mí, solicitando protección por un supuesto delito de coacciones y de revelación de secretos. Después de tomar declaraciones, el día 29 de julio, el juez denegó la orden de protección solicitada. Finalmente, mi abogada presentó el 17 de septiembre un escrito solicitando el sobreseimiento y archivo definitivo de la causa, al no existir ningún nuevo indicio que sustente la continuación del procedimiento contra mí».