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La dramática historia de Natalia Molina, víctima del acoso en una infancia muy dura

Natalia Molina ha crecido con dolor y soledad. Su historia ha conmocionado a todos, pero tristemente no es única, la sufren demasiadas personas hoy en día. Quizá su ejemplo sirva para encontrar un poco de luz cuando parece que la oscuridad es inmensa

Natalia Molina ha sabido ganarse un hueco en el firmamento de estrellas del cine español gracias a grandes dosis de talento y esfuerzo. Eso sí, la actriz ha querido compartir con sus seguidores de dónde le viene ese carácter personal de luchar por lo que uno ama, dejarse la piel por conseguir un sueño y de demostrar con hechos que hay que pelear fuerte para que la opinión del resto de personas con las que se crece no puede minar su autoestima ni deseo de alcanzar sus propias metas. Ahora bien, esto no siempre ha sido así y es que la intérprete de ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ ha puesto sobre la mesa su doloroso pasado como víctima del acoso escolar, siendo diana del ataque cruel de sus compañeros de pupitre.

Estamos acostumbrado a ver a Natalia Molina rodeada de lujo y ostentación, en alfombras rojas luciendo espectaculares diseños de moda que todas quieren copiar. Pero no ha nacido en un photocall ni ha tenido la fortuna pisándole los talones, sino que todo esto lo ha tenido que pelear desde cero. Así lo ha contado al desvelar la dura infancia que le tocó vivir -o más bien sufrir- por culpa del bullying, una lacra de nuestra sociedad que cada vez tiene más visibilidad y, con ello, medios para prevenirlo y atajarlo, pero que décadas atrás ni tan siquiera era entendido como un problema, sino simplemente como algo que sucedía en las escuelas y que no eran responsabilidad ni culpa de nadie. Por fortuna, ya nadie ve bien que se crucen los brazos ante el maltrato en ninguna de sus facetas y es que con este tipo de testimonios se está logrando sensibilizar al mundo.

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La pena es que detrás del testimonio hay una cruda realidad y así lo cuenta la propia Natalia Molina, que ha sorprendido a todos al confesar lo que un día sufrió y le marcó de por vida: “Vengo del dolor, de la soledad de una niña a la que odiaban en el colegio, de una habitación que escondían un universo, de comer impulsivamente para esconder y tener excusas, si no era deseable, quizá me dejarían en paz, de una madre haciendo malabares para seguir adelante consigo y con nosotras”, comienza a narrar Natalia Molina, que además pasa a confesar que las dificultades económicas que ha sufrido su familia desde que era tan solo una niña, pero recordándolo ahora con el orgullo de saber que su madre lo ha dado todo por sacar adelante a los suyos. “Heredando ropa, heredando juguetes, heredando mochilas. Heredando silencio. Heredando rabia. Heredando luz. Menos mal. Bailando y cantando para callar los gritos. Y me veo ahí… ahí… tan chiquitita… tan sola”.

No termina aquí. Las palabras de Natalia Molina han roto el corazón de muchos, pero sobre todo ha logrado que muchos la conozcan mejor y entiendan de dónde viene, su pasado, su duro y triste pasado, pero que es indispensable para estar donde ahora está y ser quien es. Un mensaje que, al final, acaba siendo optimista, pese a encerrar mucho dolor, y es que lo importante no son los problemas y obstáculos que la vida te coloque en el camino, sino cómo logramos sortearlos y qué persona terminamos siendo tras el recorrido realizado: “Ahora me quiero un poco más, aunque a veces me cuesta. Y tengo un nudo en la garganta que me va a explotar. Pero sé que no soy la única y aquí seguimos, como mariposas”.

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Como era de esperar, las respuestas recibidas por Natalia Molina tras confesar que ha sufrido acoso escolar han sido numerosas. El hecho de descubrir que ha sido víctima de bullying y que vivía este dolor encerrada en su habitación, escondida del miedo en la comida de manera compulsiva con la creencia de que si empeoraba físicamente quizá dejarían de señalarla y centrar en ella su ira. Además, su familia no contaba con los recursos suficientes como para asegurarle ropa, juguetes y material escolar a estrenar, pero sí un amor incondicional que le llena de orgullo, gratitud y plena satisfacción. Eso sí, para entenderlo ha tenido que sufrir. Y es que, como decía Nietzsche, “el sufrimiento es una forma de llegar a la felicidad, porque sin enfrentarse al dolor nadie consigue nada”.

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