La mujer del Príncipe Alberto ha reaparecido en las redes sociales para enviar un original ‘Christmas’ navideño junto a su familia.


En pleno debate sobre el estado de salud de Charlène de Mónaco, la Princesa ha querido ponerse en contacto con sus seguidores en las redes sociales para enviar un original felicitación navideña. A través de una entrañable imagen donde se puede la puede ver junto a su marido, Alberto de Mónaco, y sus dos hijos, los príncipes Jacques y Gabriella, la sudafricana ha enviado un mensaje para desear unas felices fiestas a súbditos y admiradores.

«Deseándoles a todos una temporada de fiestas hermosa y segura, todo mi amor», reza su post. Unas palabras que a las que ha puesto un emoticono de corazón, sin más. Sigue sin despejarse la duda de si sigue ingresada en Paracelsus Recovery, una clínica de lujo para pacientes con desórdenes emocionales conocida por ser «la clínica para adicciones y salud mental más individualizada y discreta del mundo», según el ‘BirdsDaily’.

La última vez que tuvimos noticias de la exnadadora fue el pasado 10 de diciembre. Ese día felicitaba el cumpleaños a sus pequeños, quienes celebran siete años, con varias imágenes de los pequeños en palacio disfrutando de su tarta de aniversario. En su mensaje no se pronunciaba sobre su evolución, pero el hecho de que mostrara la felicidad de sus pequeños hacía presagiar que quizás haya recuperado de nuevo la ilusión. Ahora, con este original ‘christmas’ en el que aparece su familia inmortalizada en una acuarela, ha querido tranquilizar, -aunque de un modo sutil-, a quienes están preocupados por su evolución.

Ingresada en un centro de lujo especializado en problemas emocionales

La princesa Charlène regresó a Mónaco el pasado 8 de noviembre tras una larga temporada en Sudáfrica. Allí tuvo que permanecer seis meses tras sufrir una grave infección de nariz, oídos y garganta y someterse a tres operaciones quirúrgicas. Poco después de su vuelta a Europa era ingresada en un centro especializado para pacientes con problemas mentales o de adicciones. Fue el príncipe Alberto quien anunciaba la noticia. Aseguraba que su mujer se encontraba «bastante bien en las primeras horas» al llegar a casa, pero luego «se hizo bastante evidente que no se encontraba bien». Sincero como en pocas ocasiones, revelaba que su esposa «estaba sufriendo una fatiga increíble. No podía dormir bien durante varios días, no estaba comiendo bien tampoco. Ha perdido mucho peso, lo que la hace más vulnerable a las enfermedades, como catarro, gripe o, Dios nos libre, COVID», decía.

Gtres

Ante su frágil estado físico y emocional, se valoraron «varios factores que son asuntos privados» y se decidió que acudiera a un lugar donde recibiera cuidados específicos. «Estaba claramente agotada, física y emocionalmente. Estaba abrumada y no podía enfrentar los deberes oficiales, la vida en general o incluso la vida familiar», destacaba Alberto II.

Alberto II ha aclarado que lo que le sucede a Charlène «no es un problema de pareja»

Asimismo, zanjaba cualquier duda sobre la estabilidad de su matrimonio, afirmando que Charlène «no sufre ninguna enfermedad grave o incurable» y que lo que le sucede «no es tampoco un problema de pareja. Nuestra pareja no está para nada en peligro, quiero ser claro sobre esto. Se trata de las consecuencias de todas las operaciones que ha sufrido en los últimos meses».

Foto: Gtres

La clínica privada en la que descansa Charléne de Mónaco está situada en los Alpes Suizos. Se trata de un centro de lujo que destaca por su «privacidad absoluta» y el máximo respecto a los pacientes. Tan exclusivas son las atenciones que solo asisten a un paciente a la vez. En ella se tratan trastornos emocionales y mentales como la depresión o la ansiedad, alimenticios, y adicciones, entre otros problemas. Según señala el ‘BirdsDaily’ es «la clínica para adicciones y salud mental más individualizada y discreta del mundo».

La clínica suiza en la que recibe ayuda es una de las más exclusivas del mundo

«Los clientes se alojan en uno de nuestros lujosos áticos frente al lago en Zúrich, Suiza. Con todo el equipo a su disposición: un chef personal, un mayordomo, una camarera y una limusina con chofer dedicados. No hay otros clientes. Todos los terapeutas y médicos acudirán a su residencia para cada sesión», detalla la página web de la clínica. Entre sus tratamientos se encuentran, por ejemplo, el Executive detox de 7 días, que cuesta 95.000 euros; o el Programa de tratamiento residencial, que dura 4 semanas. Es el más completo del catálogo y tiene un coste de 305.000 euros al mes. Precios solo accesibles para los bolsillos más acaudalados.