SEMANA vivió en primera persona una curiosa anécdota con la Princesa Leonor en su visita a un centro social en Palma. Os lo contamos al detalle.


La Familia Real empezó el pasado lunes sus vacaciones en Mallorca. Las más oficiales de su historia. Tanto que la primera aparición conjunta de los Reyes Felipe y Letizia y sus dos hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, fue en un acto en la localidad de Petra. A falta del tradicional posado en el palacio de Marivent, esa visita cultural podemos considerara como tal. A la mañana siguiente los cuatro regresaban a escena para conocer el centro socioeducativo Naüm, en el barrio de Son Roca, uno de los más desfavorecidos de Palma. Ahí tuvieron una particular presencia las niñas, quizás porque dicha institución se enfoca en la lucha contra la exclusión y en dar herramientas para el futuro de niños y jóvenes. Digamos que Leonor y Sofía tomaron la delantera a sus padres. Pero fue la Princesa de Asturias la que tuvo un especial protagonismo y además os vamos a contar una curiosa anécdota que SEMANA vivió en primera persona durante dicho acto.

La visita comenzó sobre las 12 del mediodía en este centro situado a 10 kilómetros de Marivent, en la ‘otra cara’ de Palma que no son solo barcos y calas paradisíacas. Los Reyes y sus hijas fueron recibidos a sus puertas por los responsables y autoridades, a los que saludaron con el gesto mientras sonreían tras sus mascarillas. La Reina Letizia y las chicas lucían altas coletas onduladas que se agitaban a cada paso. Sofía caminaba con algo más de movilidad tras lesionarse la rodilla, aunque aún necesitaba de muleta. Eso sí, gracias a esta mejoría, su hermana no tuvo que estar pendiente todo el rato como sí ocurrió en Petra.

Tras los primeros posados, la Familia Real entró en el recinto para realizar un recorrido y reunirse con la directora y otros representantes del centro. Por primera vez vimos a Leonor y Sofía sentadas junto a sus padres en una de las salas, escuchando los problemas y necesidades de esta barriada. Más tarde charlaron con algunos alumnos, chicos y chicas más o menos de la edad de ellas, interesándose por sus actividades. Incluso una niña preguntó a la Princesa qué quería ser de mayor… Según el Diario de Mallorca, la Reina atajó y respondió: «Lo que quiere no, lo que debe ser». Lo tienen bastante claro y la heredera tiene escrito (y asumido) su destino. Después posaron junto a un nutrido grupo de menores (todos dieron su permiso de imagen a Casa Real), con la Princesa y la Infanta en medio de ellos, por delante de los Reyes, con lo que se dio por finalizada la visita.

La Familia Real abandonaba ya el lugar cuando el fotógrafo de SEMANA desplazado en Mallorca, Robert Smith, quiso captar alguna instantánea más mientras se alejaban de espaldas hacia sus coches oficiales. Gritó una consigna habitual para atraer la atención: «¡Majestad, por favor!». ¿Y quién se giró? Sí, Leonor. La Princesa de Asturias fue la primera que se volvió hacia el objetivo y le dedicó una sonrisa. Poco después la Reina Letizia también se daba la vuelta dándose cuenta de que su primogénita había atendido al tratamiento de protocolo real y la miró con cierto aire de orgullo, momento que quedó inmortalizado ante nuestra cámara.

«Creo que la Reina se dio cuenta de que su hija ha tomado cierto empoderamiento y que nos había atendido por su cuenta. Como si estuviera empezando a tomar verdadera consciencia de su futuro», nos cuenta el fotógrafo Robert Smith.

Esta anécdota da una buena idea de la evolución de la Princesa Leonor, quien en el último año ha dado importantes pasos hacia adelante en su papel institucional, desde su primer discurso en público en Oviedo hasta el pasado homenaje de Estado a las víctimas de la pandemia, en el que depositó las simbólicas rosas en el pebetero junto a su padre, el Rey Felipe. También fue ella la que a su llegada este año a Mallorca saludó a los medios desde el coche, en el asiento del copiloto y con la ventanilla bajada, junto a su padre, a quien sucederá un día en el Trono.