Don Juan Carlos y la infanta Elena se rinden ante el otro «Rey»

Aficionados a los toros, los primeros. O al menos los más sobresalientes. El Rey Juan Carlos y la infanta Elena llevan la tauromaquia en la sangre y ayer tarde volvieron a demostrarlo acudiendo a la madrileña plaza de toros de Las Ventas para presenciar una de las corridas más esperadas de esta edición de la Feria de San Isidro.

9La llegada del monarca

Don Juan Carlos, de 81 años, no podía faltar en una tarde que se preveía gloriosa, con un cartel en el que figuraba el peruano Roca Rey, uno de las grandes diestros del momento. El emérito, muy sonriente, llegó con su ya inseparable bastón para caminar.

8Doña Elena, la castiza

Ya en el tendido vimos a la infanta Elena, su primogénita y perfecta cómplice en estas lides. Tocada con uno de sus habituales sombreros para esquivar el sol, lo más llamativo de su look eran unos grandes pendientes de aros bicolor.

7Padre e hija en el tendido

6Una pasión compartida

5Complicidad absoluta

Después de recorrer muchas de las plazas importantes de España, la pareja no podía perderse el gran evento anual de San Isidro en Las Ventas, donde los aficionados presumen de un enciclopédico saber taurino. Además les esperaba Roca Rey, el torero que revolucionado los cosos y que logró vender todas las entradas de esta jornada en 24 horas. En otro aspecto incluso se le llegó a relacionar sentimentalmente con la hija de la Infanta, Victoria Federica, pues esta también le sigue, algo desmentido posteriormente.

4El brindis de Roca Rey

Como es natural, el diestro se acercó hasta el lugar donde estaban sentados y le dedicó un brindis al monarca. Roca Rey, que acababa de recibir una cogida, por la que llevaba un muslo vendado y cojeaba, le dijo: «Majestad, es un honor brindarle la muerte de este toro. Va por usted, por los países taurinos, sus tradiciones y su juventud».

3A por la montera

2Rendidos ante el número 1

1Una tarde inolvidable

Como buenos amantes de la Fiesta Nacional, el Rey Juan Carlos y la infanta Elena disfrutaron a fondo de la faena del peruano, al igual que el resto de aficionados, que lo han encumbrado como el número 1 y salió a hombros de la plaza. De Rey a Rey, fue una tarde inolvidable.