La reina Isabel II ha tenido que despedirse ahora de otra amiga, Diana Maxwell, tan solo unos días después de decir adiós a otra íntima. Están siendo semanas especialmente duras para ella


La reina Isabel II de Inglaterra no levanta cabeza y es que el 2021 no podría haber sido peor y todo hace indicar que las malas noticias le seguirán acompañando en 2022 y es que la soberana comienza el año llorando una nueva pérdida. La tristeza vuelve a instalarse en palacio, después de que la monarca haya conocido la muerte de una de sus personas de confianza, una amiga de verdad, de toda la vida, conocedora de sus grandes secretos y depositaria de sus confidencias inconfesables. En menos de un mes, Isabel II de Inglaterra ha vuelto a perder a una amiga y confidente y es que esta semana ha fallecido Lady Farnham, Diana Maxwell, quien fuese su mano derecha y asistente personal durante más de tres décadas, hasta que pasó a ser simplemente en una de las mejores amigas de la soberana.

La muerte de Lady Farnham, miembro de la corte gracias a su amistad con la reina Isabel II, ha sumido en la tristeza a la soberana. Ha perdido la vida a los 90 años de edad el pasado 29 de diciembre, pero no ha sido hasta ahora que el diario ‘The Telegraph’ lo ha hecho público. Una noticia que añade dolor a un corazón malherido por las últimas noticias y es que a la soberana se le han ido acumulando las desgracias en un mismo año, coincidiendo además con problemas de salud en plena pandemia del coronavirus que han obligado a su equipo de médicos a obligarla a echar el freno, descansar y aparcar sus responsabilidades por miedo a que finalmente las malas nuevas le pasen factura más allá de su estado anímico.

La reina Isabel II muere amiga
Foto: Gtres

Lady Farnham comenzó a trabajar a sus servicios en 1987 en calidad de asistente personal, encargándose de ayudarla en todo lo que necesitase en palacio. Pero poco a poco entre ellas fue fortaleciéndose una amistad que ha perdurado en el tiempo, ganándose el respeto y la confianza de la reina de los británicos. De hecho, se ha ganado un papel destacado en la vida de la Monarca, siendo una figura clave en sus últimos años no tanto por su trabajo, sino más por cómo le ayudaba a encontrar la esperanza cuando ya la había perdido. Así lo hizo el pasado Jubileo de Diamante de la reina Isabel II, cuando su amiga la acompañó en el servicio religioso de acción de gracias mientras su esposo, el duque de Edimburgo, permanecía ingresado en el hospital. Su presencia fue un pilar para ella y eso que en 2012 la salud del duque no era tan alarmante, pero la reina no quería estar sola en aquella celebración.

Tal y como ha recogido el citado medio británico a través de fuentes cercanas consultadas, esta pérdida es “muy dolorosa” para la reina Isabel II. Para ella era una amiga, casi una hermana sin lazos de sangre, la familia que se elige. De hecho, ‘The Telegraph’ asegura que “todo el mundo la amaba”, porque se trataba de “una mujer muy agradable, generosa y divertida”. Ahora la soberana está rota por la pérdida, pero parece que ya se está acostumbrando de ver cómo uno a uno sus seres queridos se van: “Es la consecuencia de tener una vida larga, es que desgraciadamente debes decir adiós también a muchos seres que te importan”.

Foto: Gtres

Así sucedió también hace tan solo un mes, cuando la reina también debía dar su último adiós a otra de sus asistentes de toda la vida, la duquesa de Grafton, que moría a principios de diciembre a los 101 años, tras haber trabajado a su servicio durante cerca de 50 años. En tan solo un mes ha perdido a dos de sus mujeres de confianza, dos amigas. Poco a poco, Isabel II de Inglaterra se queda más sola y en su familia parece que las cosas no van mejor. Su hijo Carlos presiona para subir al trono, Andrés, duque de York, sigue inmerso en una batalla judicial por el caso Epstein por el que podría acabar en prisión. Entre sus nietos la cosa no es mejor, con el príncipe Harry al otro lado del charco protagonizando controvertidos titulares de manera recurrente. Todas las esperanzas están puestas en este 2022, a ver si viene algo más tranquilo para la soberana y los suyos, después de un 2021 duramente intenso.