El príncipe Guillermo y Kate Middleton prosiguen su viaje por el Caribe. Hoy visitan unas importantes ruinas mayas en Belize, donde la duquesa se transforma en exploradora.


Tercer día de viaje oficial para los duques de Cambridge en el Caribe. El príncipe Guillermo y Kate Middleton aterrizaron en Belize el pasado sábado 19 de marzo y continúan en el país disfrutando de sus maravillas. Después de haberlos visto en una planta de cacao y de bailar con los nativos Garifuna, en esta ocasión la pareja ha virado las tornas hacia una visita cultural.

Hoy los duques han empezado su tercera jornada de viaje en el recinto arqueológico de Caracol, situado en el bosque de Chiquibul, situado en plena jungla, donde han recorrido sus famosas ruinas mayas. El príncipe y su esposa más parecían dos turistas que dos ‘royals’. Y más aún, ¡dos exploradores!

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El matrimonio ha tenido que cambiar su código de vestimenta por fuerza para adecuarse al terreno y a las altas temperaturas. Así hemos podido ver a una Kate Middleton muy relajada y luciendo un look cómodo y sin pretensiones.

Una sencilla camiseta blanca, unos pantalones ajustados en color verde militar con cinturón trenzado y unas playeras blancas a los pies… Nada de los coquetos vestiditos a los que nos tiene acostumbrados ni del glamour de las grandes galas con tiara. Eso sí, no le faltaba su espectacular anillo de pedida de zafiros y brillantes, que perteneció en su día a su suegra, Diana de Gales.

La verdad es que tampoco lo necesita. Kate sabe moverse a la perfección en todos los terrenos estéticos… y todos le quedan bien.

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Esta vez ha añadido a su look unas necesarias gafas de sol, que no es un complemento demasiado utilizado por ella. El intenso sol mientras ambos subían y bajaban por el sitio arqueológico las hacían imprescindibles.

El príncipe Guillermo de Inglaterra y su esposa continuarán viajando durante el resto de semana y se trasladarán a Jamaica y Las Bahamas, donde finalizarán su ruta caribeña el próximo sábado 26 de marzo.

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Desde allí regresarán a Reino Unido a tiempo de poder recuperarse del ‘jet lag’ y asistir al esperado funeral en memoria del duque de Edimburgo, cuando está a punto de cumplirse el primer aniversario de su muerte, que tendrá lugar en la abadía de Westminster.

Los duques de Cambridge se han marchado al Caribe en solitario, dejando a sus tres hijos en casa en Londres, y como los mejores embajadores de la reina Isabel, abuela de Guillermo, en el año que celebra su Jubileo de Platino.