Uno de los gestos imprescindibles en el cuidado de nuestro rostro es utulizar exfoliante facial al menos una vez a la semana. Te contamos todo


«Dicho de un producto cosmético: Que elimina las células muertas de la piel». Esta es la definición de ‘exfoliante’ en el diccionario de la Real Academia Española (RAE). Con esto queda bastante claro para qué sirve un exfoliante facial: para eliminar las células muertas de nuestro rostro y dejarlo limpio de impurezas. Se trata de eliminar la capa más superficial de la piel (llamada capa córnea), y así se consigue renovarla, dotándole de un aspecto más luminoso y más saludable. Las pieles mixtas o acneicas requieren una especial atención. Ahora, que con la mascarilla no dejamos transpirar la piel, necesitamos limpiarla para que nuestros poros respiren y así eliminar cualquier resto de suciedad que se quedan en esa zona de la piel.

Pero, ¿qué tipos hay? ¿cómo se utilizan? ¿cuándo hay que aplicarlos? Son muchas las preguntas que nos vienen a la cabeza a la hora de utilizar nuestro exfoliante facial favorito. También hay que tener en cuenta que podemos acudir a un centro de belleza o hacerlo en casa. En este caso, nos vamos a centrar en la segunda opción. ¿Cada cuánto hay que hacernos una exfoliación? Hay que tener en cuenta que si tu piel es muy fina o sensible, quizás no sea recomendable realizarla. Las mixtas y acnéicas son las que más demandan este tipo de cosmético. Es importante realizarla a cualquier edad (en la adolescencia nuestro cutis produce mayor cantidad de impurezas que conducen al acné) y a partir de los 30 es lo más recomendable, ya que la renovación celular comienza a realentizarse.

Paso a paso

Antes de exfoliar tu rostro, limpia y desmaquilla la piel con un gel de limpieza facial y aclara con abundante agua tibia. Con una toalla suave, sécalo pero no es necesario que lo hagas del todo. Aplica tu exfoliante facial favorito a toquecitos repartidos por todo el rostro y después extiende el producto con movimientos circulares. El orden es el siguiente: desde el centro hacia fuera. Presta especial atención en la zona de la frente, nariz y barbilla. Aclara con bastante agua. Es importante que después de retirar el producto, te apliques tu crema hidratante habitual. Mejor si es de textura gel para que así refrescar. Es mejor hacerte la exfoliación antes de irte a dormir, ya que puede producir rojeces.

¿Qué conseguiremos?

Eliminar las células muertas para conseguir una piel renovada, suave y más luminosa; además de activar la renovación celular y la circulación sanguínea. Gracias a la eliminación de capas sobrantes de la piel y la estimulación de la dermis, también se aclara la piel. Por si fuera poco, es muy beneficioso para las pieles secas porque tonifican la piel, ya que los productos exfoliantes que puedan contener agentes hidratantes, tales como aceites esenciales por ejemplo, ayudan a que éstos penetren en profundidad.

Tipos de exfoliantes

La exfoliación química se realiza a base enzimáticas o ácidos que eliminan poco a poco las capas superficiales de la epidermis. Habitualmente, los que ácidos que suelen utilizarse en este tipo de tratamientos son los AHA (ácidos alfahidróxidos), como el glicólico y los BHA (ácidos betahidróxidos), como el salicílico. Sus concentraciones no suelen ser superiores al 15%.

Por su parte, la exfoliación mecánica actúa por fricción.Esto quiere decir que las impurezas se eliminan gracias al movimiento físico que producen las partículas granuladas contra la piel. En el mercado, podemos encontrar cremas o lociones que incorporan en sus fórmulas microplástico.