El colaborador ha estallado en ‘Sálvame’ al recordar su participación en ‘La última cena’ con Terelu. «Me sentí como una mierda».


Víctor Sandoval ha vivido una tarde muy intensa en ‘Sálvame’, donde se ha derrumbado al hablar de sus sentimientos. El colaborador ha revelado que en su participación en la sección ‘La última cena’, donde concursaba con Terelu, se sintió «ninguneado y humillado». Y ha llorado amargamente al recordar su última tarde de trabajo: «Me sentí como una mierda». Hace una semana, la colaboradora de ‘Viva la vida’ regresaba al plató un año después de abandonar el programa. Su reencuentro con sus compañeros y su vuelta a la que fue su casa durante una década acaparó todo el protagonismo. Pocos se fijaron en Víctor, a pesar de sus esfuerzos por hacer un buen papel en el nuevo certamen de cocina del espacio.

«Te tratan como una mierda, te valoran como una mierda y para ellos eres lo peor», ha lamentado el colaborador. «Lo hice lo mejor que pude. Colaboré en todo. Terelu decía cosas que yo las oía. Me dijeron: ‘Ponte las pilas y haz algo. No has hecho nada’. Me sentí como una mierda. Intenté dar lo máximo, pero fue la cena de Terelu. Salí llorando», ha contado. Su compañero Kiko Hernández le daba la razón: «Es verdad que todos los votos eran para Terelu».

«Me he sentido ninguneado»

Víctor Sandoval ha contado que una vez que terminó ‘La última cena’ habló con Terelu sobre lo mal que se había sentido. «Una semana tardó en llamarme. Me sentí como una mierda. Era un concurso y no quería dejarla mal. Vine muy mal. Desde entonces el ánimo no lo tengo», se quejaba. «Me he sentido ninguneado. Una cosas es ser invisible y otra que se ningunee, que se te humille, que se te desprecie«.

«Estoy harto de que me diga la gente ‘¿Cuánto te queda para llorar?», añadía. Kiko le preguntó por qué últimamente habla poco cuando va al programa. «¿Vengo aquí y quieres que hable? ¡Si no se me va a ver!», le contestaba.

Víctor Sandoval ha recalcado que no sabe cocinar, pero que quiso hacer un buen papel en el concurso. Por eso gastó alguna broma, con la intención de aportar cierta gracia. «Me da igual ser un bufón y ser un payaso y divertir a la audiencia. Pero que la gente sea que estoy aquí y que tengo sentimientos. No sé cocinar, pero sí sé lo que es un huevo y batir un huevo. En aquel momento me sentí muy mal».

El desgarrador testimonio de Víctor Sandoval tras la muerte de su madre

«Estoy tomando pastillas para relajarme»

Roto en llanto, Sandoval continuaba su emocionado discurso: «En esta profesión somos lo que los demás nos dan. Una silla, una alcachofa… Pocas personas manejan sus vidas. No todos los días tienes algo que decir, no todos los días tienes algo que aportar». Kiko le preguntaba el motivo de su estallido. Entonces, el colaborador ha recordado el drama que ha vivido durante la cuarentena. «Se me han muerto mis dos padres y estoy tomando pastillas para relajarme, Lorazepam, porque he entrado en una tristeza que no es normal. Supongo que son etapas en la vida que van pasando. Mañana tengo que ir a recoger los 5.000 euros que me han quedado de herencia. Si todavía estoy en ello. El domingo estuvimos desmontado la casa de mis padres».

Sus palabras dejaban en evidencia que lo está pasando verdaderamente mal. «Aver qué hago con mi vida. En cinco años me veo muerto», espetaba, haciendo una «broma» macabra. «Quién me iba a decir a mí que me iba a quedar sin padres en tres meses. Acabaré en una depresión profundísima. Me han dicho los médicos que es un duelo». El colaborador sabe que «el trabajo ayuda» y ha recordado un consejo que le dio Jorge Javier Vázquez. «Me dijo: ‘Lo que tienes que hacer ahora es venir a trabajar mucho. Venía más a trabajar, pero qué haces».

Kiko Hernández se ha mostrado muy cariñoso con su compañero. «Te quiero muchísimo. Para mí eres insustituible. En el trabajo y en mi vida. Yo te quiero y te quiero de verdad. Y siempre que necesites algo me puedes llamar», le decía. «Es verdad que estoy empanado», admitía Víctor. «Estaría bien no que se me valore, si no que se sepa que existo. Como no hago nada me sustituirán».

«Ya no existo, soy un lastre»

«Mi vida es tan mierda», decía, entre sollozos. No lleva bien la soledad o regresar a casa y «no tener a nadie». Tiene la moral por los suelos, pero confía en poder salir de este bache con ayuda de sus médicos y con mucha fuerza de voluntad por su parte. «Me tengo que arreglar yo solito con mi cabeza. Tengo que asumir que nacemos solos».

Lydia Lozano, que había escuchado con atención su testimonio, se ha sentado junto a él para lanzarle un mensaje de apoyo. Rota en lágrimas, le ha recordado: «Te has metido en un bucle. Tienes amigos. Tienes a Belén, que te adora. Sabes que te quiero muchísimo. Si las pastillas te las han medicado, vale. Pero ya es lo que te falta, Víctor. No quiero que des pena. Eres un tío muy bueno en televisión. Todo lo ves como un problema».

«Sé perfectamente que estás arrepentido de muchas cosas, pero no por eso te vas a hundir. Tienes una hermana que te adora y que te aguanta las chapas que le echas por teléfono. Valora esas pequeñas cosas. No quiero que estés todo el día quejándote. Yo me río muchísimo contigo», concluía. La respuesta de Víctor era lapidaria: «Ya no existo, soy un lastre». La periodista insistía: «Te has quedado cerrado en esa cena». Éste zanjaba: «Es lo último que he vivido y es lo que más daño me hizo».