«Sufre dos brutales cuadros de ansiedad durante la grabación de la serie documental, unas crisis que llegan a poner en peligro la grabación», han señalado.


La decisión de Rocío Carrasco de romper su silencio tras dos décadas y hacerlo a través de una docuserie dejó atónitos a todos. Ahora van saliendo a la luz diversos detalles importantes de ‘Rocío. Contar la verdad para seguir viva’. Una serie cuya grabación arrancó el pasado 2 de febrero y se prolongó durante cuatro semanas. La principal protagonista se vio presa de diversos ataques de ansiedad, uno de ellos al grabar el capítulo clave sobre su hija, Rocío Flores

Rocío Carrasco
© Telecinco.

Según han dado a conocer a través de Mediaset, «Rocío Carrasco sufre dos brutales cuadros de ansiedad durante la grabación de la serie documental, unas crisis que llegan a poner en peligro la grabación». Uno de esos episodios se produjo cuando narra la agresión de Rocío Flores el 27 de julio de 2012. Recordar aquel hecho tuvo su repercusión de forma inmediata en su estado. No solo acusó la falta de aire, también vio cómo sus pulsaciones se aceleraban y sufrió una importante crisis que hizo parar la grabación.

El equipo del programa no pudo más que asustarse. La presencia de Fidel Albiac en plató fue clave en ese momento. El abogado se percató de lo que estaba sucediendo y salió en su ayuda intentando tranquilizarla. «Consigue recuperar la normalidad poco a poco». Tras aquel tenso momento, los responsables de la docuserie propusieron a Rocío Carrasco concluir la grabación por aquel día. Sin embargo, esta rehusó la oferta y optó por continuar con la misma.

Cuatro semanas de trabajo

Además, el equipo al completo, un total de 28 personas, se vieron totalmente impactados por este episodio y cómo Rocío se vio desencajada al recordarlo. Se utilizaron un total de cuatro semanas para completar la grabación de la serie en la que se cumplió una jornada estricta de 9 de la mañana a 7 de la tarde con la pertinente parada de una hora para la comida. Los capítulos fueron grabados de forma cronológica bajo estrictas medidas para que no trascendiera nada de forma pública. El escenario elegido se convirtió en un auténtico búnker con el objetivo de que no salieran a la luz diversos detalles y se protegió al máximo su presencia en la zona.

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Otro de los temas importantes fue la elección de vestuario, algo que no fue decisión personal de Rocío Carrasco quien se dejó aconsejar. La dirección del documental buscaba un color alegre, en este caso el fúcsia, que transmitiera algunos valores importantes como la superación, el renacimiento y la empoderación. Se consiguió gracias al característico traje sastre dos piezas que la protagonista lleva en todos los capítulos. El dos piezas azul klein que lució en su entrevista era una segunda opción que se barajó y finalmente optó por este en su reaparición televisiva en plató.