La colaboradora ha contado en ‘Sálvame’ que la situación actual le produce rabia e incertidumbre. También se siente decepcionada con la clase política.


María Patiño ha vivido una tarde cargada de emociones en ‘Sálvame’, adonde ha ido con la sensibilidad a flor de piel. Nada más arrancar el programa confesaba que su estado de ánimo no estaba por las nubes. «Estoy últimamente así. Estoy muy revuelta. No es miedo, no tengo miedo ni cuando salgo a la calle. No tengo miedo al contagio. Tengo una sensación de no sentirme segura, de inseguridad, de no saber quién me cuenta la verdad y de poca fe», decía. Su confesión, a corazón abierto, terminó por hacerla derrumbarse delante de las cámaras y llorar sin consuelo.

La colaboradora se enfrentaba a «la pizarra de la verdad». Un ‘Patiñovisión’ en el que sus compañeros la someterían a examen e iban a valorar si la consideran soberbia, pelota, egocéntrica, buena profesional, clasista o elitista. Sin embargo, antes de que diera comienzo el juego, la gallega no parecía con fuerzas. Por este motivo se desahogó delante de la audiencia y admitió que está pasando por momentos de bajón.

«Me siento decepcionada con la clase política en general, sin hablar de partidos. Creo que deberían cuidarnos más», reconocía. «Esta sensación de incertidumbre la tengo. No es cuna cuestión de ideología política. Me he criado en una pluralidad política desde que nací en casa».

La situación actual le produce «mucha angustia»

«Cuando vengo al trabajo me cuesta mucho. Después se me pasa. Como que me falta aire. Después me cuesta mucho salir y el hecho de llegar…», relataba, con lágrimas en los ojos. «Siento que estoy haciendo lo que quiero desde mi libertad porque en la productora se han portado muy bien».

La situación que atraviesa el país le produce una desazón que le cuesta sobrellevar. «No hay mala fe en nada, pero hay un punto de humildad que falta en la gente que nos dirige: No sabemos a los que nos enfrentamos. Dennos un poco de tiempo. Ese tipo de discursos me daría más paz que que me digan: esto va a terminar. Cada día se producen situaciones nuevas. Lo que me da rabia es que nadie ha sido capaz de pedir disculpas. Todo eso me produce mucha angustia. Eso es lo que me pasa. El miedo paraliza y yo decidí venir a trabajar desde el minuto uno».

«He llorado de rabia»

La colaboradora ha hablado de la montaña rusa emocional de los últimos días con su marido y con su hijo. «Me escuchan, y el que depende de mí me abraza. Mi chico es uno de los afectados a nivel económico, pero tiene una pareja, que soy yo, que le va ayudar. Mi hijo es para quitarte el sombrero. Los jóvenes se adaptan», detallaba. «He llorado un montón. He llorado de rabia».