La mujer de Kiko Rivera ha reconocido que su progenitora luchó contra una enfermedad que llegó de repente y en tan solo dos meses se fue. 


La muerte de su madre ha supuesto un duro golpe para Irene Rosales. El pasado 6 de febrero la mujer de Kiko Rivera decía adiós a una de las personas más importantes de su vida quien fallecía tras luchar contra una complicada enfermedad. Diez días después, la colaboradora ha regresado a su puesto de trabajo como colaboradora del programa ‘Viva la vida’. Visiblemente emocionada, no podía evitar romper en lágrimas: «Estoy destrozada».

«Me ha venido de golpe»

Irene se ha mostrado muy afectada, pero ha sacado fuerzas de la flaqueza. Reconocía que estaba nerviosa y se mostraba muy agradecida por la fuerza que le habían transmitido sus compañeros: «Mi vida también sigue. Tengo dos niñas y un marido y tengo que continuar». La presentadora Emma García ha animado a la sevillana con las siguiente palabras: «Seguro que tienes la fuerza de esa estrella que brilla más fuerte que nunca».

«Estoy destrozada, es algo que ha sido muy pronto. Me ha venido de golpe», ha confesado. Su madre luchó contra una enfermedad que llegó de repente y en dos meses se fue. Está muy agradecida hacia aquellos que la han apoyado, entre ellos, sus compañeros: «En momentos malos te das cuenta del fondo y el corazón que tiene cada uno. No tengo ninguna pega de ninguno de mis compañeros».