Así han cambiado los colaboradores de ‘Sálvame’ tras pasar por quirófano. Repasamos el increíble antes y el después de sus rostros.


Esta semana, Marta López ha revelado en ‘Sálvame’ que va a someterse a una abdominoplastia. Tras los kilos que ha perdido, sumado a los tres embarazos, su vientre necesita una puesta a punto para reforzar la musculatura de la pared abdominal. Lo cierto es que, a sus 46 años, la colaboradora ha pasado por quirófano en otras ocasiones.

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La madrileña saltó a la fama hace 20 años tras su paso por ‘Gran Hermano 2’, donde coincidió con su mejor amigo, Kiko Hernández. Entonces era una veinteañera y su aspecto era el de una joven de su edad: sencilla y muy natural. A lo largo de los años ha ido ganando en sofisticación. Ha afinado su rostro gracias a numerosos arreglos. La más notable de sus operaciones es su rinoplastia. De joven lucía una nariz más aguileña o encorvada: en la actualidad su nariz es menos ancha y más respingona.

Cada día más rejuvenecida

Además, tiene los pómulos más marcados que antaño, y la barbilla y el óvalo facial más definidos. Sus ojos también se ven más grandes, probablemente gracias a las últimas tecnologías aplicadas a esta delicada zona del rostro. Incluso ha recurrido a infiltraciones de ácido hialurónico para corregir el hundimiento de las ojeras. En lo relativo a las líneas de expresión y arruguitas propias de la edad: apenas se aprecia rastro del paso del tiempo.

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Pero Marta López no es la única tertuliana del programa que se ha puesto en manos de profesionales de la medicina estética. Uno de los más apasionados de esta rama de la cirugía es Kiko Matamoros. El ex de Makoke, de 63 años, es un verdadero adicto al bisturí. Y siempre que puede se hace nuevos retoquitos. Ahora que su hijo Diego Matamoros sale con la doctora Carla Barber lo tiene muy fácil. Quizás demasiado… En su última visita a la consulta de su nuera, la canaria se pasó un pelín con las infiltraciones y su cara acabó con un aspecto más neumático que el muñeco de Michelin. Hasta le llovieron críticas ante sus excesos con el bótox.

Matamoros, aficionado a los retoques

El colaborador nunca ha ocultado que se ha hecho de todo. No solo ha retocado cada milímetro de su cara: también se ha hecho apaños en orejas o en las cejas (ha recurrido al microblading para que se vean más tupidas y definidas). Su rostro actual es el resultado de infinidad de trabajitos de ‘corte y confección’ a golpe de bisturí y pinchazos por doquier. Su aspecto nada tiene que ver con el que tenía hace 20 años cuando era colaborador de ‘Crónicas Marcianas’. 

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María Patiño, un asombroso antes y después

Al igual que su compañero Matamoros, a María Patiño le gusta cuidarse. Nunca ha escondido que sus secretos para mantenerse en forma son: una dieta muy estricta, mucho ejercicio (es adicta al deporte) y revisiones periódicas en su profesional de la medicina estética de confianza. Desde que empezó su carrera en la pequeña pantalla se ha operado la nariz, el pecho, ha mejorado su dentadura… hasta se ha hecho un lifting de cuello para disimular su archiconocida vena… esa que se le hincha cada vez que entra defiende un argumento con la vehemencia de siempre. Porque ese es un rasgo suyo que aún no ha desaparecido. Ha reconocido que está “pinchada entera”: su aspecto ha cambiado, pero por dentro sigue siendo la misma de sus comienzos.