El tenista ha asegurado en ‘El Hormiguero 3.0’ que estar dos meses encerrado en casa con Sandra Gago ha sido una «prueba superada».


Feliciano López se ha entrevistado con Pablo Motos en ‘El Hormiguero’. En su charla por videoconferencia con el presentador de Antena 3, el tenista ha hablado de sus ocho semanas de confinamiento. Nunca antes había pasado tanto tiempo dentro de casa. La mejor parte de este excepcional periodo al que nos ha obligado el Estado de Alarma es que no ha estado solo: le ha acompañado su joven esposa, Sandra Gago, con la que se casó en septiembre de 2019.

Al hablar del futuro: «No soy muy positivo»

Al tenista la crisis sanitaria lo pilló poco antes de que arrancase el torneo Indian Wells. «Nos pilló a todos por sorpresa. Estábamos en Estados Unidos preparando el torneo. Veíamos en las noticias como estaba el coronavirus en China y en Italia. Se veía que la cosa iba en serio. En Estados Unidos había algún caso, pero no pensábamos ni mucho menos que estábamos en peligro», ha relatado. Pero «hubo un caso cercano y se canceló el torneo antes de empezar, justamente a los dos o tres días. Todo el mundo estaba con la incertidumbre de saber si habría otras cancelaciones. Se canceló otra cita de Miami y cada uno nos regresamos nuestros países».

El deportista no ve claro cuánto podrá volver a las canchas. «No soy muy positivo porque es un deporte muy global que se juega en mucho continentes diferentes. El mundo necesita estar abierto completamente. En el momento que se abra un torneo sería justo que todos pudiéramos viajar. Creo que en el tenis vamos a ser los últimos en poder empezar a funcionar y poder jugar», ha explicado.

El toledano, director del Mutua Madrid Open, espera que esta cita se pueda celebrar «a final de año», ya que existe «una pequeña posibilidad» de organizarlo al final de 2020, aunque reconoce que se trata de una opción «pequeñita».

El aislamiento, «una prueba de fuego» en su matrimonio

Feliciano López

Lo único positivo del aislamiento en casa ha sido pasar dos meses al lado de su pareja. «Le decía a mi mujer que una de las cosas positivas ha sido poder disfrutar de mi casa durante varias semanas seguidas, que llevaba 20 años sin poder hacerlo».

En lo que respecta a la convivencia con su pareja, «ha sido una pequeña prueba de fuego. Ella me ha podido acompañar a algún torneo. No a todos, pero sí a algunos. Hemos estado dos meses conviviendo juntos y la prueba ha sido superada, así que de momento no me puedo quejar», admitía.

«Me gusta madrugar»

«Quizás este sea el periodo más largo sin jugar al tenis en los últimos 20 años», ha afirmado. Para mantenerse en forma «hago lo que puedo. Tengo una bici de ‘spinning’, unas mancuernas, un ‘fitball». Su jornada diaria empieza bien temprano. «Me gusta madrugar. Me levanto entre las 7:00 y 7:30. Lo primer que hago: me levanto, bajo a la cocina, me pongo a escuchar a Alsina. Me gusta mucho escucharle mientras me tomo un café. Saco al perro, doy un paseo. Vuelvo y normalmente a las diez o así me pongo a entrenar.

En los últimos días no le ha faltado ocupación. «Esta semana he estado liado con el torneo virtual de los mejores jugadores del mundo compitiendo desde sus casas. La verdad es que el tiempo se me ha pasado volando. Se me ha pasado muy rápido», relataba en el programa de Motos.

Su emotivo mensaje a su madre, que ha superado el coronavirus

Hace apenas dos semanas, el deportista confesaba que su madre, Belén, ha superado el coronavirus. «Mi madre, enfermera de profesión que ha superado la Covid-19 gracias a Dios, está deseando volver a su trabajo porque dice que ella ha escogido esa profesión y hacen falta muchas manos en estos momentos en su hospital», anunciaba en una carta redactada por él mismo, publicada en el diario ‘ABC’.

En su emotiva misiva, Feliciano rendía un pequeño tributo a su madre. «Entre muchas de sus enseñanzas, hay una que la llevo grabada en mi mente y me acompaña siempre. Cuando empecé a competir y perdía un partido, la decepción era tremenda y ella muchas veces me decía: ‘Hijo, es un partido de tenis, los dramas de verdad son los que veo yo en el hospital». ¡Gracias, mamá, por abrirme un poco los ojos! Confieso que en las derrotas más duras esas palabras me han ayudado a relativizar lo que significa perder un partido», decía.