Las bajas temperaturas, la humedad y la variación en la presión atmosférica puede afectar a la salud ósea y a las articulaciones, pero podemos ponerle remedio siguiendo una serie de pautas saludables.

El invierno es una época crítica para nuestros huesos y articulaciones, sobre todo después de los 40 años. Rodillas, tobillos, muñecas, manos o cuello suelen verse afectados por las bajas temperaturas. El frío y la presión atmosférica hacen que se contraigan los músculos y los tendones que presionan directamente huesos y articulaciones, un factor que hace que molesten o duelan cuando bajan las temperaturas. Toma nota de estos tips que van a hacer que recuperes el bienestar esta temporada.

El impacto del frío sobre huesos y articulaciones

En la época invernal, suelen aparecer más molestias en huesos y articulaciones que se traducen en rigidez y dolor en muchos casos limitando así la vida diaria, sobre todo a partir de ciertas edades y también en aquellas personas que han sufrido un golpe o lesión que afecte al sistema musculoesquelético. ¿Por qué ocurre este fenómeno cuando hace frío?

Según la Sociedad Española de Reumatología, elementos como el frío, la lluvia o la presión atmosférica en invierno pueden provocar un aumento de la viscosidad del líquido sinovial que lubrica los cartílagos. Esto lo que supone es que haya una mayor fricción y también rigidez que se hace notable al provocar la disminución de la flexibilidad de las articulaciones, molestias y una menor amplitud de movimientos.

¿Estas dolencias se producen de la misma forma en hombres y mujeres? Lo cierto es que hay diferencias. Desde MARNYS explican que “según la Fundación Internacional de la Artrosis (OAFI)las molestias articulares se dan tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, el 73 % de las mujeres padece este tipo de molestias articulares después de los 35, mientras que en los hombres solo se da en un 63 %”.

Crys Dyaz, entrenadora personal, fisioterapeuta y embajadora de MARNYS nos da los 3 consejos clave para favorecer el bienestar de los huesos, articulaciones y ligamentos en temporada de frío.

Las bajas temperaturas afectan a la salud ósea.
Es muy frecuente el dolor articular u óseo cuando las temperaturas son bajas. (Unsplash)

¡Muévete! 

Hacer ejercicio de manera regular es fundamental para evitar que los huesos y articulaciones molesten o duelan. Lo ideal sería incluir ejercicios de fuerza y tonificación en tu rutina según expone Crys Dyaz. Hay que mantener las articulaciones en movimiento para prevenir la rigidez y ganar amplitud, por lo que lo recomendable sería realizar al menos 30 minutos de ejercicio diario durante 5 días a la semana para reducir el riesgo de lesiones y mantener los huesos más sanos y fuertes.

Los ejercicios de fuerza y tonificación deberían realizarse mínimo dos veces en semana. “Cuando hacemos ejercicios en máquina en el gimnasio, o realizamos entrenamiento funcional con o sin peso, como son las sentadillas, plancha o flexiones, estamos entrenando la resistencia muscular. Así los músculos trabajan más y ejercen presión sobre los huesos, que también se fortalecen durante el ejercicio”, señala la entrenadora.

También es necesario incluir ejercicios de movilidad que mejoran la salud de las articulaciones. Caminar, bailar, hacer yoga… También podemos subir escaleras o hacer ejercicios de rotación con las muñecas, tobillos, cuello y brazos.

El deporte ayuda a mantener huesos y articulaciones en forma en invierno.
Hacer deporte es una buenísima estrategia para mantener la movilidad de huesos y articulaciones en invierno. (Pexels)

Apuesta por el colágeno

A partir de los 35 años nuestros niveles de colágeno se reducen porque nuestro organismo produce menos. Esto se nota en los huesos y las articulaciones, y por eso es necesario cubrir ese déficit. ¿Cómo podemos hacerlo? A través de la dieta o recurriendo a la suplementación.

Crys Dyaz nos invita a incluir más alimentos ricos en calcio, colágeno y magnesio en nuestra dieta diaria para promover la flexibilidad articular y mantener una buena salud ósea. Lácteos, huevos, cereales, legumbres, semillas de sésamo, frutos secos, aguacate, alcachofa, repollo, brócoli, judías verdes… son perfectos para cuidar tus huesos y articulaciones desde la mesa.

Los suplementos alimenticios con colágeno hidrolizado también son una buena forma de favorecer la elasticidad y lubricación de los tejidos conectivos. La recomendación habitual es tomar el suplemento en ayunas. “Debemos aprender a escuchar nuestro cuerpo, saber qué necesita y brindarle los nutrientes necesarios a través de la alimentación y suplementación, sin olvidar mantenernos en movimiento para conservar la vitalidad”, asegura Crys Dyaz.

A partir de los 35 años descienden los niveles de colágeno.
Los alimentos ricos en colágeno y la suplementación va a ayudarte a regular los niveles de colágeno a partir de los 35 años. (Pexels)

Masajes

Aplicar calor en la zona o zonas afectadas es muy importante para aliviar las molestias o dolores. Los masajes también son de gran ayuda para relajar los músculos, aportar calor y aliviar la rigidez y el malestar. 

Las cremas o aceites de masaje que contienen árnica y/o harpagofito son perfectas para la recuperación muscular, de ligamentos y articulaciones después del ejercicio, cuando existen molestias o para preparar al cuerpo antes de hacer deporte.

Los masajes liberan las tensiones de los tejidos, previenen lesiones, lograr que haya un mayor flujo sanguíneo en la zona, regula el tono muscular y son de gran ayuda para la relajación de los tejidos. Con ellos también evitamos calambres, espasmos, contracturas… En zonas como la rodilla, el tobillo, el cuello o la muñeca podremos darnos nosotros mismos friegas o masajes para mantener la zona relajada y sin tensiones que puedan llegar a provocar dolor.

El frío es un factor que puede provocar muchas molestias en huesos y articulaciones pero siguiendo estos consejos de experta podremos prevenir, aliviar y alejar estos achaques que pueden agravarse con el tiempo y limitar la vida diaria.