El DJ ha pedido a sus abogados que revisen el testamento de su padre. Un documento que SEMANA publicó íntegramente en 1987, cuando la herencia de Paquirri quedó definitivamente resuelta. Estas fueron las últimas voluntades del torero.


Después de tres semanas de enfrentamiento mediático con su madre se han desvelado los verdaderos motivos por los que Kiko Rivera se ha distanciado de Isabel Pantoja. El DJ no solo reclama a su progenitora que actúe como una madre en vez de como artista. También ha tenido fricciones con ella por la herencia de su padre. Un legado que llegó a sus manos mucho antes de lo que hubiera deseadp, ya que solo tenía siete meses cuando el torero perdió la vida en la plaza de toros de Pozoblanco, el 26 de septiembre de 1984.

Paquirri firmó su testamento el día de su boda con Isabel Pantoja

Un año antes de morir, Francisco Rivera Paquirri contrajo matrimonio con Isabel Pantoja. Fue el 30 de abril de 1983 cuando el torero del momento (y ex de Carmina Ordóñez) le dio el ‘sí, quiero’ a la coplera que revolucionaba el panorama musical en nuestro país. Curiosamente, ese mismo día, horas antes de pasar por vicaría, el matador redactaba y firmaba ante notario, -y en compañía de varios testigos-, su testamento. Un documento que SEMANA publicó íntegramente en septiembre de 1987, el año en que su herencia quedó definitivamente resuelta. En él hace referencia clara a sus herederos.

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Paquirri redactó personalmente sus últimas voluntades en el despacho de Ángel Olavarría Téllez, un prestigioso notario de Sevilla. Su intención al dejar por escrito a quien cedería sus bienes -valorados en más de 1.000 millones de peseta, 6 millones de euros– era evitar conflictos en caso de morir. Algo que 36 años después de su defunción no se ha conseguido.

En la tercera cláusula del testamento lega a su padre, Antonio Rivera Alvarado, y a sus hermanos (Antonio, José y Teresa Rivera Pérez) el usufructo vitalicio de la mitad del tercio de libre disposición, así como la nuda propiedad de la mitad del tercio de libre disposición. Algo que sólo recibirían cuando el más pequeño de sus hijos (Kiko) alcanzara los 21 años. El testamento dejaba la otra mitad del usufructo del tercio de libre disposición de su herencia – y con carácter vitalicio- a la tonadillera, con la que estaba a punto de sellar su idilio en régimen de separación de bienes (y no de gananciales, que era lo habitual en los casamientos de la época).

Los hijos del torero, herederos universales a partes iguales

Para sus hijos y los que tuviera en el futuro (en el momento de la firma Kiko aún no había nacido) dejaba las cosas bastante claras: Paquirri declaraba herederos universales por partes iguales a todos los hijos que dejara a su fallecimiento. En el hipotético caso de que alguno de ellos falleciese antes que él heredarían sus descendientes.

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Cabe destacar que en su testamento Paquirri nombra a cinco albaceas. La firma mancomunada de tres de ellos se requería para la realización de gestiones como la administración de los bienes hasta la resolución de sus voluntades, así como para hacer cobros y pagos, realizar reclamaciones, liquidaciones o, entre otros, retirar dinero de sus cuentas corrientes, cartillas de ahorro, depósitos, etc. Contar con albaceas es una manera de garantizar que un testador cuente con alguien que vele por sus intereses, y que administre y proteja sus bienes.

Kiko Rivera posee menos del 50% de Cantora

Han pasado casi cuatro décadas desde que el torero dejó por escrito, de manera muy precisa, a quiénes dejaba su patrimonio. Sus herederos tardaron tres años en llegar a un acuerdo definitivo. La cosa quedaba así: el 45% de sus bienes de Paquirri y la finca La Cantora quedaban para Isabel Pantoja y Kiko. El 40% y la finca Los Rosales iba a parar a manos de sus hijos mayores: Fran y Cayetano. El 15% restante y la finca El Robledo se las quedaron su padre Antonio Rivera y sus tres hermanos.

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Las disputas familiares entre las personas a las que más quiso siguen sin dejar cerrar viejas heridas. Hasta se han abierto algunas nuevas. Quién le iba a decir a Paquirri el día que firmó su testamento que el hijo que aún no soñaba tener iba a reclamar a Isabel lo que le pertenece. O que acudiría a abogados para que revisen el testamento de su progenitor. En la actualidad, la andaluza es propietaria del 52,40% de Cantora y Kiko Rivera del 47,60% restante. Esto no era así en su origen. Isabel solo tenía el usufructo (uso y disfrute) hasta su fallecimiento. No se le podría echar nunca. Pero ella cambió ese usufructo por el 52,40% de la propiedad. Es algo que la ley ampara, aunque con eso tiraba por tierra la voluntad de Paquirri, pues él quería que sus propiedades fueran para sus hijos, no para Isabel. Eso fue posible porque ella lo propone y el resto de los herederos lo aceptan. Todos quería firmar y recibir su parte después de tres años de disputas.

Isabel Pantoja lleva desde 1987 con el 52,40% de Cantora

Esta es la situación que ha hecho estallar la guerra entre Kiko e Isabel. Kiko sabe que el deseo de su padre era que él fuera el único propietario de Cantora. Pero no es así por un movimiento legal y autorizado de su madre. Nada tiene que ver lo que él dice que su madre le hizo firmar con 18 años la cesión a su nombre. Eso no fue así. No le engañó, como quiere hacer ver. Isabel lleva desde 1987 con el 52,40% de la propiedad de Cantora, cuando se cerró el capítulo del testamento.