«Gabriel me ha dado otra oportunidad y tengo que aprovecharla, no puedo fallarle, espero que desde donde me esté viendo esté orgulloso de mí».


Hace tres años que el terrible asesinato del pequeño Gabriel a manos de Ana Julia Quezada conmocionó a todo el país. Ángel Cruz ha visitado el plató de ‘Viva la vida’ donde ha explicado cómo se encuentra y cómo intenta transformar su dolor en esperanza, ayudando a otros niños que presentan diversas dolencias. «El problema más grande que tengo yo ahora mismo es la falta de ilusión. A la vez que les ayudo me ayudo a mí mismo».

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Ha reconocido no estar bien y que hasta que no ha existido una sentencia no ha podido iniciar el tiempo de duelo por la muerte de su hijo que tenía ocho años cuando desapareció en Las Hortichuelas, Almería. Actualmente está centrado en prestar su ayuda a otros niños. «Quiero poner mi granito de arena para ayudar a Iker y a Noa, les ayudo, pero también me ayudo a mí mismo». Explicaba que mientras que Iker necesita un trasplante de médula, Noah es una niña con una enfermedad rara. Y es que según sus propias palabras su mayor problema es su falta de ilusión. «Ahora mismo a mí ayudarles me aporta ilusión». 

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Ha recordado cómo vivió aquellos doce días de infatigable búsqueda en la que la Guardia Civil terminó hallando el cuerpo sin vida de su hijo en el maletero del coche de la que fuera su pareja. «Cuando me dice la Guardia Civil que es sospechosa yo esos días estoy más tranquilo, pienso que la probabilidad de que Gabriel esté bien es mucho más grande».

No creyó en ningún momento que fuera capaz de hacerle algo malo al pequeño, todo lo contrario, le tranquiló que estuviese relacionada con la desaparición. «Patricia ya se había dado cuenta de algunas mentiras de Ana Julia. Ella le había dicho que si le habíamos hecho algo no lo pagase con Gabriel».

Durante esta última intervención en televisión ha recordado de forma emotiva a su hijo: «Gabriel me ha dado otra oportunidad y tengo que aprovecharla, no puedo fallarle, espero que desde donde me esté viendo esté orgulloso de mí».

«Me dijo que nos teníamos que casar»

Durante aquel trágico episodio que él vivió junto a ella, también la vio con «mucho dolor, mucha tristeza y pena. Pensaba que era por Gabriel y todos los nervios eran por otra cosa». Asimismo ha relatado que ella le manifestó entonces sus planes de boda: «Me dijo que cuando apareciese Gabriel nos teníamos que casar, y ella sabía que Gabriel no iba a aparecer».

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Un relato totalmente sobrecogedor donde ha dado algunos detalles de cómo ocurrieron los hechos: «Habiendo asesinado ya a mi hijo, tuvo la frialdad de cogerme el teléfono y decirme que estaba en este lugar pintando, que eso es verdad, después de asesinar a mi hijo pintó las paredes de esta casa, la casa en la que íbamos a vivir ella, Gabriel y yo».

Durante estos últimos años ha tenido mil pensamiento al respecto, incluso, se le pasó por la cabeza tener un encuentro con ella. «Estuvo en mi cabeza hablar con la Guardia Civil para que me dejasen verla. Ese pensamiento se me fue. Pensé que lo que ella me contase no me iba a servir. No hay ninguna razón, ninguna excusa que se pueda poner para hacer lo que hizo».

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Además, se ha preguntado mil veces si podría haber sospechado antes, pero nada le hizo indicar algo extraño en ella. «En un principio yo le doy muchas vueltas a todo ese tema, mi cabeza no para y le doy mil vueltas, no he encontrado nada para que pudiera pensar que no era buena». Entre las revelaciones que ha hecho, ha contado que en su momento la Guardia Civil le dijo que tras la investigación que hizo cuando se desplazó a Burgos -donde Ana Julia vivió durante muchos años- no tenían ninguna duda de que a su hija «la asesinó ella también». Ángel Cruz ha confirmado que la familia de Ana Julia no se ha puesto en contacto con él. «La sensación que tengo es que ellos la apoyan y piensa que fue una accidente», ha afirmado.

El pasado mes de diciembre, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo confirmó la condena de prisión permanente revisable contra Ana Julia Quezada por el asesinato de Gabriel Cruz ocurrido en febrero de 2018 en la finca familiar de Rodalquilar. En la sentencia se detalle que la acusada de «forma intencionada, súbita y repentina, cogió a Gabriel y lo lanzó contra el suelo o pared de la habitación y, tras el impacto del niño, procedió la acusada con sus propias manos a taparle la boca y la nariz con fuerza hasta vencer su resistencia y provocar su fallecimiento».