Según Camila Naranjo, expareja del patriarca del clan Janeiro, en sus últimos días se lamentaba de la mala relación con sus hijos: «Murió infeliz».


Ha pasado ya un año desde que Humberto Janeiro falleciera, como consecuencia de una infección derivada de la diabetes que padecía. El patriarca de Ambiciones murió a los 76 años el pasado 9 de agosto de 2020. Su marcha ha dejado un vacío entre sus hijos, con los que no siempre tuvo la mejor relación. O al menos esa es la percepción que él tenía… Así lo ha contado este martes la que fuera expareja del andaluz, Camila Naranjo. En una entrevista en ‘Sálvame‘ ha recordado que poco antes de morir, el padre de Jesulín de Ubrique se lamentaba del vínculo que tenía con sus vástagos.

«Murió infeliz porque no quería estar en el hospital»

«Humberto murió infeliz porque él no quería estar en el hospital, quería que lo trasladaran al otro hospital«, ha explicado. En su relato, la exnovia de Humberto Janeiro ha revelado por primera vez de las palabras que le dedicó este al torero poco antes de perder la vida: «Le dijo al hijo mayor: ¡Que me has traicionado, que me has dicho que me ibas a sacar de aquí y no me has sacado! Quería levantarse, quería una silla de ruedas». La respuesta que le dio el diestro fue: «Cuando comas te la vamos a poner». Fueron horas complicadas en las que, probablemente, Humberto Janeiro intuyera que el final estaba cerca. Y estaba especialmente inquieto, tal y como ha narrado Naranjo.

La ex del patriarca ha recalcado que durante la enfermedad de Humberto «los hijos han estado todos. Jesús ha estado con los médicos y se quedó una noche«. Incluso la noche que falleció todos acudieron de inmediato: «Llamé a Víctor y tardó dos minutos en estar allí. De hecho llegó allí y todavía tenía pulsaciones».

«Él se veía que sus hijos no lo querían. Siempre estaba igual. Decía ‘soy un estorbo para mis hijos, que me quiero morir», ha detallado Camila Naranjo en el programa de Telecinco. «Desde que vino a vivir de Arcos a Prado del Rey los hijos han estado más con él». Asimismo, ha recordado que jesulín de Ubrique debe parte de su importante patrimonio al trabajo de su padre: «Tiene negocios y cosas compradas. Que se creen que está arruinado, pero de eso nada. Lo ha hecho bien, pero se lo ha dado su padre».

El relato de Camila Naranjo se produce días después de que la familia Janeiro se reuniera para honrar a su memoria en la Iglesias Santa María de Guadalupe, situada en la localidad gaditana de El Bosque. Allí, sus familiares y seres queridos -sus hermanos Carmen, Humberto y Víctor– asistieron a una misa funeral en su recuerdo cuyas imágenes en exclusiva ha publicado SEMANA en su edición impresa.