Tras su cara a cara con su madre, a la que llevaba un año sin hablar, el DJ está inquieto por su frágil estado emocional y físico.


Tras la muerte de doña Ana Martín, fallecida a los 90 años tras un largo periodo enferma, se ha producido el esperado acercamiento entre Kiko Rivera y su madre. El reencuentro entre el DJ e Isabel Pantoja tuvo lugar en Cantora en la madrugada del pasado miércoles. El cantante, acompañado de su hermana Chabelita y su prima Anabel Pantoja, entraba en la finca de Medina Sidonia un año después de comenzar la guerra mediática entre ellos. Accedía a la residencia roto de dolor y agotado como consecuencia del largo periplo que tuvo que realizar desde La Graciosa para llegar al hogar familiar. Lo que sucedió en el interior de esa casa, según ha publicado SEMANA, fue una emotiva reunión en la que, por unas horas, madre e hijo dejaron de lado las viejas rencillas para abrazarse y llorar juntos por la pérdida de la matriarca.

En ese encuentro, que apenas duró unas horas, sucedieron muchas cosas. Se hablaron algunos temas. Otros se eludieron. Lo más destacable es la sensación agridulce que le quedó al músico al abandonar Cantora. Y es que, según ha podido saber SEMANA, ver a su madre tan delgada y tan hundida, lo ha dejado muy tocado.

Kiko Rivera, «impresionado» tras ver a su madre, que pesa 51 kilos

Son momentos muy duros para todos, especialmente para el sevillano. Mucho dolor y muchas emociones han aflorado a raíz del cara a cara con su progenitora. Está triste. No se siente con fuerzas. Por eso. él y su mujer, Irene Rosales, han tomado la decisión de no asistir a la celebración de la boda de Anabel en las Canarias. «Mi cuerpo no está para cachondeo, ni para fiesta, tú ya estás casada con Omar, esto lo podemos posponer», le ha dicho a Anabel Pantoja, «te lo pido por favor, aplázalo porque yo no voy a ir a tu boda», según se ha podido saber este jueves.

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Pero a la aflicción y al desánimo de Kiko Rivera se suma otro pesar: su preocupación por el estado de su madre. «Le ha impresionado ver a su madre», que pesa tan solo «51 kilos», ha recordado María Patiño en ‘Sálvame’. Comprobar en primera persona que Isabel Pantoja «está absolutamente consumida», es ahora una de sus principales inquietudes. En este larguísimo año que ha pasado sin tener contacto con su madre, las fuerzas de esta han mermado de manera notable. Su prolongada reclusión en casa, pendiente en todo momento de la mujer que le dio la vida, han hecho mella en su físico y en sus energías. Ha resultado evidente tanto para Kiko como para quienes formaron parte del histórico cónclave en Cantora, no ha pasado por alto para Kiko.

Ante el aluvión de acontecimientos, el DJ solo quiere un poco de tranquilidad. Necesita tiempo y espacio para poner las cosas en orden. Es consciente de que en breve se producirán nuevas situaciones. Algunas de ellas incómodas, como las fricciones con su tío Agustín Pantoja, a quien ha declarado abiertamente la guerra y cuya presencia en Cantora le resulta más incómoda que nunca.

Cabe destacar también el enfado de sus hermanos Fran y Cayetano Rivera, cabreados e indignados tras conocer que la tonadillera desea enterrar a su madre en la tumba de Paquirri. Según ha podido saber esta publicación, los hijos del torero aún han puesto el grito en el cielo al conocer el deseo de la cantante dar sepultura a las cenizas de doña Ana donde yacen los del diestro, en el Cementerio de San Fernando, en Sevilla.

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Tanto Fran como Cayetano están enfadados, dolidos y atónitos. El hecho de que Isabel Pantoja lleve las cenizas de su madre al mausoleo de su progenitor los ha irritado de manera especial. Esto agrava el enfrentamiento de los hijos mayores de Paquirri con la artista, con la que nunca han sido capaces de llegar a un acuerdo sobre el legado del matador de toros.

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Por suerte, Kiko no está solo ante la adversidad. Cuenta con el apoyo incondicional de su La que fuera colaboradora de ‘Viva la vida’ ha dicho que «no es una situación nada fácil», y ha dejado claro que ahora su lugar está junto a su pareja: «Quiero y mi deber es estar con mi marido».