Tras su operación de vesícula el colaborador de televisión, Kiko Matamoros, ya ha abandonado el centro hospitalario en el que estaba ingresado.


Horas después de que el propio Kiko Matamoros revelara en sus redes sociales que su evolución era favorable tras la operación en la que le extirparon la vesícula, el colaborador ha abandonado el centro hospitalario en el que estaba ingresado. Provisto de una mascarilla con la que se protegía y junto a su pareja, Marta López, ambos ponen fin así a esta etapa para así poder descansar en la casa en la que residen. Aunque él siempre ha demostrado estar al pie del cañón, ahora deberá tomarse un pequeño impasse. «Estaré un par de días y luego puedo seguir trabajando. La recuperación lleva un tiempo», ha dicho a las puertas del hospital.

A su lado y en todo momento ha estado su apoyo más férreo, la modelo Marta López. Desde que ingresó no se ha separado de él, siendo ella misma la que dio el parte médico ante las cámaras de ‘Sálvame Diario‘, programa en el que reveló que la genética de su pareja era la de un «auténtico toro», lo cual había facilitado el trabajo de los médicos y por lo que su evolución será mucho más rápida que en otro paciente. Quien no se ha interesado por su salud ha sido, según él mismo ha dicho, su hija, Anita Matamoros, quien el mismo día que su progenitor entraba en quirófano -este lunes- celebraba su 20 cumpleaños. «No sé si sabe cómo estoy, por mi parte no, desde luego. Si la han informado porque se ha interesado ella pues mejor, pero si no no pasa», comentó el colaborador.

Muy agradecido con el apoyo y cariño que todo el mundo le ha brindado en estos momentos, Kiko ha dado las gracias a los reporteros apostados en las inmediaciones de la clínica Quirón. Ha sido poco después cuando tanto él como Marta se han subido a un taxi con el fin de que Kiko pudiera tomarse un respiro en su hogar, al menos hasta que tome la decisión de reincorporarse a sus quehaceres como colaborador de televisión.

Aunque este problema de salud no ha sido el único asunto que le ha convertido una vez más en noticia, sino también los últimos retoques estéticos que se realizó de la mano de su nuera, Carla Barber. La doctora estética es pareja de su hijo, Diego Matamoros, y decidió realizarle a su suegro un ‘total face’ con el que dejó boquiabiertos a los espectadores. A pesar de que en un principio apareció hinchado y con las facciones muy cambiadas, lo cierto es que días después de someterse a estos cambios su rostro ha alcanzado el resultado deseado. El colaborador tiene la piel mucho más rejuvenecida y él, por su parte, está muy satisfecho con su transformación física, algo que hizo saber a sus seguidores a través de sus redes sociales después de agradecer a todo el mundo los mensajes de ánimo tras su intervención quirúrgica.

«Gracias a todos los que os habéis interesado por mi salud. Todo ha ido perfectamente.
¡Ah! Lo de las infiltraciones de ácido hialurónico va también muy bien. Por su camino todo», escribió en su perfil de Instagram junto a una imagen en la que mostraba el estado de su piel, la cual, por cierto, ha sido muy aplaudida por sus followers. Nada que ver con los memes que corrieron como la pólvora después de aparecer en ‘Sábado Deluxe‘, pues fueron muchos los que dieron rienda suelta a su imaginación y realizaron montajes que incluso hicieron carcajear al propio protagonista. 

Las fotografías que esta semana también han visto la luz han sido las de Marta López antes y después de someterse a algunos retoques que cambiaron especialmente su perfil. Al igual que su pareja confió en Carla Barber, quien este martes a última hora posteó un montaje en el que era más que evidente que Marta luce mucho más bella tras pasar por su consulta. «Relleno de Pómulos y Ojera lateral para elevar y proyectar tercio medio, rasgando la mirada; Relleno de surco nasogeniano, mentón y arco mandibular para conseguir efecto “lift” y reducir la proyección labial y rinomodelación para elevar y proyectar punta nasal», ha escrito la canaria con el objetivo de aclarar cada uno de los cambios en la maniquí.