Jordi Sánchez ha explicado cómo fue su paso por la UVI, donde estuvo en coma inducido, y los duros delirios que sufría en los que creyó que su hijo había muerto, que no podía escribir, ni andar y otros muchos pensamientos desagradables


El actor Jordi Sánchez, conocido por todos por su papel en la serie de ‘La que se avecina’, siendo una de sus grandes estrellas por ser “mayorista y no limpiar pescado”, ha vivido unos días muy duros que nada tienen que ver con su vis cómica a la que nos tiene acostumbrado. El intérprete ha sufrido un calvario que, por desgracia, se está convirtiendo ya en rutina en los hospitales de todo el mundo ante el imparable avance del coronavirus entre la población. Resultó contagiado de Covid-19 y tuvo que ser ingresado a principios del pasado mes de febrero al presentar un cuadro clínico grave. De hecho, en el hospital ha tenido que estar gran parte del tiempo en la unidad de Cuidados Intensivos, 24 días de los cuales lo hizo en un coma inducido. Unos dificilísimos momentos en los que el miedo fue protagonista y de los cuales se ha confesado ahora para concienciar a todos de la gravedad de una enfermedad a la que no todos tiene el respeto que se merece. Esta es su dura historia narrada en primera persona.

Jordi Sánchez ha permanecido ingresado en el hospital durante más de un mes y medio. Ya está recuperado, ha retomado su vida y vuelve a ponerse frente a las cámaras para continuar con las grabaciones de sus amplios proyectos en cine y televisión. Eso sí, siempre con su drama personal con el coronavirus muy presente, dado que lo recuerda todo como “un horror” del que aún trata de reponerse, ya que, como asegura, aún sufre secuelas del paso del virus por su organismo. “Tenía muchísimas ganas de estar en mi casa”, asegura Jordi Sánchez al inicio de su entrevista con Hilario Pino para el programa ‘Más vale tarde’ de La Sexta.

Foto: La Sexta

El actor ha reconocido que “el coma inducido es un horror, porque te levantas súper confundido y no sabes si tus delirios son reales o no”, confesada Jordi Sánchez, que incluso llegó a pensar que había fallecido y tuvo que preguntárselo al personal de la UVI que velaba por su vida: “Pregunté si me había muerto o solo lo había soñado, un espanto”. Unos días de extrema dureza no solo para él, sino también para los suyos: “Es un horror para toda la familia, porque mi madre, mi pareja y mis hijos, pues es terrible, pero para el que está durmiendo cuando se despierta hay un estado de confusión tal que yo pensé que se había muerto mi hijo”, llega a confesar con gran dolor, pero aliviado de que todo responde a un mero delirio fruto del coma inducido al que tuvo que ser sometido para asegurar su recuperación: “Pensé un montón de cosas, todas desagradables, no sé por qué me dio por ahí. Podría haber soñado que volaba, pero no. Me dio por cosas malas”.

Hilario Pino escuchaba estupefacto el drama que narraba su entrevistado, llegándole a preguntar si al despertar logró discernir entre la realidad y lo que había estado soñando: “Sí, pero me desperté muy triste y muy confundido, pero me han dicho que está descrito en medicina y se llama algo así como delirio de UCT”. Sueños y delirios que no solo se ponían en lo peor respecto a sus seres queridos, sino también en otras cuestiones como que “no podía escribir, no podía ni andar. Todo el mundo estaba muy feliz porque había despertado, pero yo no entendía nada, si estaba hecho un cuadro. Ellos estaban esperando a que me sacaran del coma y yo estaba desesperado porque estaba hecho un desastre”, continúa relatando su drama tras un mes y medio ingresado en el hospital por coronavirus y 24 días en coma inducido.

Sin embargo, pese a sus miedos, Jordi Sánchez asegura que tras despertar todo fue más fluido de lo que habría imaginado: “Todo fue muy rápido, me puse a escribir en dos días, y a los cuatro ya andaba. Me he tirado un mes comiendo por una sonda anasogástrica y tenía unas ganas de comerme un arroz… y ya me he comido unos cuantos. Estoy feliz de estar en casa, de andar por la montaña y de estar con mi familia y en mi sofá”, sentencia orgulloso de haberle ganado la batalla al coronavirus, pero aún conmocionado por lo que le ha tocado sufrir.

Eso sí, el coronavirus ha dejado secuelas en su cuerpo y en su mente de las que aún debe recuperarse con tiempo y esfuerzo: “Estoy flojo de piernas, aunque ando cinco o seis kilómetros cada día. Tengo que ir al fisio a coger más masa muscular, porque ya estaba delgado por una dieta que hice por la serie que estaba grabando, ‘Señor dame paciencia’, y he perdido ocho kilos más”. Pese a esta “flojera general”, Jordi Sánchez siente que “cada día es mejor que el anterior, me voy a andar, a comprar, a todo. He tenido mucha suerte”, sentencia.