Jesulín de Ubrique lleva casi una década ‘fuera de los ruedos’, pero se resiste a decirle adiós para siempre al traje de luces. Desde que anunció su retirada oficial, allá por el 2007, el diestro ha reaparecido en más de una, de dos y de tres veces, la última de ellas este mismo sábado en la plaza de toros de Chinchón, de donde salió empapado y sin poder lucirse como le hubiera gustado.

A pesar de que el marido de María José Campanario era la gran estrella de una tarde en la que también faenaron Curro Díaz, Álvaro Lorenzo y José Garrido, ni él ni ninguno de sus compañeros consiguieron brillar. El culpable no fue otro que el mal tiempo y es que sobre la localidad madrileña cayó tal manta de agua que hizo que el festival quedase algo deslucido.

Vestido de corto, Jesulín salió de un hotel cercano a la plaza haciendo su ya tradicional paseo durante el cual aprovechó para saludar a algunos de sus fans, que no perdieron la oportunidad de pedirle una fotografía y saludarle. A pesar de que no retiró el saludo a nadie, el andaluz tampoco hizo muchos comentarios yes que se toda su concentración estaba puesta en el todo que le esperaba. “Esperemos que vaya todo bien, esperemos que sol aguante y salga bien, que no llueva”, deseaba poco antes de que comenzara a llover con fuerza.

Terminada la faena, de la que salió bastante empapado, el torero reconoció que su mujer, María José Campanario, que no le acompañó a la cita, está mucho mejor de salud, “está muy bien, gracias a Dios”, dijo con una sonrisa. Tras salir de la plaza se dirigió rápidamente al hotel para poder cambiarse de ropa, un paseo que hizo a paso rápido y durante el cual obvió las preguntas sobre los planes de su ex, Belén Esteban, de casarse por la iglesia.