La preocupación ante las consecuencias de la pandemia y el hecho de llevar dos meses sin ver a su familia tienen a la tonadillera con los ánimos en horas bajas.


Estamos casi en la recta final del confinamiento. Al menos, del aislamiento más estricto. En las próximas semanas, todo el país podrá recuperar de manera gradual la vida normal que nos arrebataron cuando fue decretado el Estado de Alarma el pasado 14 de marzo. Podría decirse que para muchos ya ha pasado lo peor. Pero éste no es el caso de Isabel Pantoja. Su silencio -casi total- y sus últimas declaraciones públicas han dejado en evidencia que su estado de ánimo está por los suelos. La preocupación ante las posibles consecuencias de la crisis del coronavirus y el hecho de llevar casi dos meses sin ver a su familia la tienen hecha polvo.

«No tengo ganas de nada»

«Estoy muy asustada», confesaba la tonadillera en su última intervención en televisión. La sevillana admitía en ‘Sálvame’ que lo está «pasando muy mal, no tengo ganas de nada». Desde que hizo esas declaraciones en ‘Sálvame’, el pasado 1 de abril, apenas hemos tenido noticias suyas. Señal casi inequívoca de que su moral no está por las nubes.

A día de hoy, la madre de Kiko Rivera y Chabelita sigue «esperando a que pase esta pesadilla«. Está «muy triste porque esto no es lógico, no es normal. Tanta gente fallecida, tanta gente contagiada», según explicaba en el programa de Jorge Javier Vázquez.

Alejada por completo de la escena pública

Este mes de mutis en una artista de su magnitud, que es seguida por millones de seguidores dentro y fuera de nuestras fronteras, ha preocupado mucho a sus admiradores. Ante la delicada situación que vive el planeta, muchos artistas se han animado a ofrecer conciertos en streaming desde sus casas o a entablar conversaciones en directo con otros rostros conocidos. Algunos, incluso, comparten sus más íntimos temores con sus fans a través de sus redes. Sin embargo, Isabel Pantoja ha optado por una ausencia total de la escena pública. El panorama actual le ha quitado las ganas de mostrarse ante sus seguidores.

Preocupada por su madre

Isabel Pantoja

La tonadillera decidió aislarse en Cantora antes de que estallara de manera oficial la pandemia global. Fue el 7 de marzo cuando echó el candado a su infranqueable finca, situada entre Medina Sidonia y Vejer, en Cádiz. Allí aguarda con mucha inquietud el final de estas largas siete semanas de encierro. Por suerte no está sola: la acompañan su hermano Agustín y su madre, doña Ana, quien requiere de cuidados constantes. A sus 88 años, la matriarca del clan está muy enferma. Y necesita de todo tipo de atenciones.

Desde hace un tiempo Ana no está bien y su estado de salud tiene en vilo a Isabel, quien tiene un vínculo muy especial con su madre. «Para mí es un orgullo tener la madre que tengo, porque gracias a ella soy quien soy«, ha afirmado. «Ella fue la primera persona que vio la valía que tenía su hija, y se lo debo todo a ella, hasta la vida».