La felicidad parecía que se instalaba en casa de Bar Refaeli y su marido, el empresario Adi Ezra, cuando recibían a su tercer hijo en casa. La modelo daba a luz y pensaba que con ello tendría unos meses de desconexión (y mucho trabajo y recuperación). No obstante, pronto se ha terminado la tregua, después de que se desvelase el proceso judicial en el que se encuentran inmersos, acusados de un supuesto delito de blanqueo de capitales, evasión de impuestos y encubrimiento de propiedades en 2009 y 2010.

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Lo peor no será la multa a la que se enfrenta la modelo Bar Refaeli y su marido, que se estima en unos 8 millones de euros. La peor parte será si se resuelve que son culpables de los delitos por los que se sientan en el banquillo de los acusados y por los que podría pasar cerca de un año y medio en prisión. Un drama para toda la familia, no solo para la maniquí de 34 años, por eso su madre, que también actúa como su representante, Tzipi Refaeli, pide ser ella la que acabe entre rejas en lugar de su hija. Todo un sacrificio.

La madre de Bar Refaeli está dispuesta a sacrificar su vida por la de su hija. Quiere ir a la cárcel, para que así su niña pueda continuar cuidando de sus hijos y coronando su carrera como modelo sin caer en desgracia. No obstante, se teme lo peor y que su entrada en prisión conlleve la pérdida de jugosos contratos millonarios.

Ahora bien, la historia se complica aún más, porque la madre de Bar Refaeli no puede ir a prisión por su hija, dado que ella misma tendrá su propia condena como encubridora de sus delitos, al igual que le pasará a su marido. Ella, como representante de su hija, también cobra unas comisiones por cada contrato que firma. Si la modelo ha ocultado alguno de ellos para beneficiarse fiscalmente, su madre ha tenido que hacer lo propio, por lo que si una cae, caen las dos.

Y Bar Refaeli bien podría acabar en prisión, porque esta es la segunda vez que es acusada de un delito de evasión de impuestos. La primera fue en 2016, cuando fue obligada a pagar 60.000 euros tras una investigación que demostraba que había ocultado a la Hacienda israelí los descuentos que había disfrutado en artículos de lujo y regalos. Si se repite la condena y resulta culpable, sus antecedentes podrían ponerla directamente entre rejas.