El mundo se tambalea ante la crisis de la Covid-19 y la variante Ómicron, que está dejando millones de contagios diariamente. Esta pandemia está afectando a todos, sin importar estatus ni economía. Es algo que están sufriendo desde las clases más bajas hasta las más altas. Y los artistas tampoco se han librado.

La cantante Adele, de 33 años, con la cara lavada y con los ojos hinchados de llorar, habló con sus fans a través de la plataforma FaceTime tras anunciar que se había visto obligada a posponer su concierto de Las Vegas. El espectáculo fue cancelado con apenas 24 horas de antelación.

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Algunos de sus seguidores acudieron al Coliseo del Caesars Palace, donde se habría celebrado el primer concierto de Adele el viernes. Entonces fue cuando ella estableció contacto con ellos y les pidió disculpas personalmente. Además, les regaló merchandising y se comprometió a saludarlos y conocerlos cuando retomara la gira.

La cantante pudo hablar con algunos fans. Entre ellos había una chica que llevaba queriendo ver un show de Adele desde 2016. Durante las llamadas, los fans tranquilizaron a la cantante y le decían que no se preocupara, que la amaban igualmente.

Llena de remordimientos y de tristeza, Adele escribió con pintalabios en un espejo del Caesars Palace a sus fans que podían mirar lo que quisieran de su tienda de merchandising y podían llevárselo.

Todo un equipo contagiado

El principal motivo por el que la cantante ha tenido que posponer su concierto en Las Vegas, que formaba parte de una gira de conciertos titulada Weekends with Adelees por la Covid-19. Así lo ha explicado en una publicación de Instagram.

Más de la mitad del equipo de Adele se ha contagiado de coronavirus, de modo que estaban escasos de personal a la hora de preparar el show y poder ofrecer el concierto. La londinense ha asegurado que han intentado todo hasta el último momento, y que incluso han pasado más de 30 horas despiertos antes de decidir qué iban a hacer con los conciertos programados.

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Adele ha reprogramado sus conciertos de Weekends with Adele en Las Vegas, y le ha pedido perdón repetidamente a todos aquellos que habían viajado desde distintos países sólo para ir a verla. «Estoy muy enfadada y avergonzada, y lo lamento mucho por todos aquellos que han viajado para venir al concierto. Lo siento, lo siento, lo siento de verdad», repetía la cantante realmente angustiada.

Mala relación con los trabajadores

También han surgido rumores de que el Caesars Palace obligó a la cantante a cantar con un coro de 60 miembros su canción ganadora del Oscar «Skyfall», algo a lo que ella se habría negado por intentar mantener en todo momento la distancia social. Además, Adele siempre busca unas actuaciones más discretas, casi solamente con su voz como único acompañante.

La cantante de «Easy on me», según fuentes cercanas a ella, no estaba contenta con la escenografía y con cómo se había armado el espectáculo. Adele estaba nerviosa y no demasiado conforme con su trabajo, y deseaba que fuera perfecto. Esto hizo que tuviera algunos enfrentamientos con la diseñadora, Esmeralda Devlin.

Devlin ya diseñó la gira de Adele de 2016, y ha trabajado también con otros artistas del calibre de Beyoncé y Miley Cyrus. Al parecer, el primer enfrentamiento entre la diseñadora y Adele llegó cuando la cantante se quejó de los innumerables cambios que se habían hecho en la lista de canciones de los conciertos y en el orden en el que se tocarían.

Sin embargo, una fuente cercana a ambas ha asegurado que Adele no sabía lo que quería exactamente, de modo que la diseñadora intentó ofrecer lo que consideraba que era lo mejor tanto para la cantante como para los shows de Weekends with Adele.

Eso sí, Adele tenía claro que no quería ninguna actuación extravagante, que era lo que al fin y al cabo había preparado Esmeralda Devlin. Esto dio lugar a algunas discusiones muy encendidas.

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El entorno de trabajo ha confirmado que la mala situación explotaría en algún momento, tal y como ha pasado. Ellos también achacan la gravedad de todo lo ocurrido a la ansiedad que sufre la cantante a la hora de actuar en vivo y en directo.

Son muchos los cantantes que sufren ansiedad porque desean que sus shows sean perfectos. Adele es una de ellas, y aunque tiene una voz extraordinaria y un talento indiscutible, muchas veces la autoexigencia es su peor enemiga.